EL CANAL DE SAN INDALECIO

EL CANAL DE SAN INDALECIO

Una de las iniciativas más interesantes de ampliación de los regadíos en el siglo XIX, fue la construcción del canal de San Indalecio desde la fuente de Benahadux hasta Almería por una sociedad de “nuevos riegos” que, impulsada por Indalecio de Córdoba, y agrupando a personajes destacados de la burguesía almeriense, trataban de hacer productivos los terrenos existentes a ambos lados de la carretera de Granada.
Según la “Memoria de los trabajos realizados por la junta directiva de la Sociedad de Nuevos Riegos San Indalecio durante el año 1897″, las labores de diseñar y dirigir las obras del Canal de San Indalecio recayeron sobre el arquitecto provincial y diocesano D. Enrique López Rull (1846-1928).
El proyecto, iniciado con la constitución de la sociedad en 1876 recibirá un gran impulso en los últimos años del XIX, cuando estos terrenos se poblaron de parrales.                                                                                                                                                         
La Sociedad de Nuevos Riegos San Indalecio.
Con un carácter netamente diferente, durante el último tercio del XIX en el Bajo Andaráx se produce una iniciativa hidráulica de gran interés. El ocho de mayo de 1.876 se constituyó la Sociedad de Nuevos Riegos San Indalecio a instancias de Indalecio de Córdoba Escámez que desde hacía algunos años acariciaba la idea de poner en regadío “las cinco mil fanegas de terrenos incultos, que extendían sus secas y estériles llanuras a un lado y otro de la carretera general de Granada desde el pueblo de Benahadux a esta capital”.
Para tal fin Córdoba planteaba en la escritura fundacional la necesidad de prolongar la fuente de Benahadux, previo convenio con sus dueños, para aprovechar sus sobrantes, ya abriendo una nueva fuente o bien utilizando las aguas sobrantes del río Andaráx, cuando perdidas entran en el mar. Asimismo se proyectó la construcción de un canal de riego que partiendo del Molino de San Miguel, en Benahadux, debía terminar en el Collado de los Toros del cerro de San Cristóbal, en la ciudad de Almería.
La Sociedad estaba dividida en 720 horas de las que 420 se repartieron desde su fundación entre los terratenientes y personajes destacados de la burguesía almeriense de la época. Se trataba, ahora si, de un proyecto de extensión del regadío autóctono en el que destacaban como principales interesados los siguientes:Manuel Orozco Segura ——————-25 horas
Francisco Jover—————————–25 horas
Juan José del Olmo————————25 horas
José Duimovich Robi———————-25 horas
Hnos Fco. Campello———————–24 horas
La Junta Directiva que se constituye en el momento de la fundación de la sociedad se componía de:
Presidente——— Indalecio de Córdoba Escámez
Tesorero——–José Spenser
Contador——–Francisco Jover
Secretario——-Nicolás García Villaplana
Vocales———Manuel Orozco, Francisco Barroeta, Juan José del Olmo, Manuel Sevilla Jurado, Jerónimo Abad Sánchez, Maezo y Muro, Jacinto Egea, José Dumovich, y Antonio Campoy.
La Junta fue facultada para girar dividendos mensuales de 10 a 40 reales por hora para la Fuente y el Canal.
                                                                                                                                                                                                    Reproducción parcial de una carta publicada por el Presidente de la Sociedad de Nuevos Riegos de San Indalecio, en un periódico de la época_ La Crónica Meridional_, en la que se hace hincapié en la viabilidad del proyecto, en el interés público de la obra y en la transformación que  representa para Almería, Huércal y Benahadux.
                                                                                                                                                                                                                      “Aun cuando esta obra parezca ardua y difícil por su magnitud, estoy seguro de que, hasta los más tímidos, acudirán vistos los medios de realización que tiene esta empresa, a asociarse a ella, para ser uno de tantos, en donde a esta Capital y sus Campos lo que necesitan para bien, espansión, riego y beneficio de sus habitantes.Almería, Huercal y Benahaduz, enlazando y ensanchando sus Terrenos de Riego. Aumentarían su riqueza imponible para beneficio del Estado y la inversión, cuando menos de 2.000 braceros diarios, sostén de familias tan necesitadas en el día, serán las consecuencias de las fahenas que ha de producir una mejora tan importante. Y decoro el que suscribe de alentar a la Empresa, por los positivos beneficios, que ha de haber esta solución. Invita también a la Exma. Diputación Provincial para que se interese en ella como la ha verificado el Exmo. Ayuntamiento de esta ciudad fuese por los numerables beneficios que ha de reportar a nuevos Pueblos y más a la capital de la Provincia, contribuyendo de ese modo, con el prestigio de su elevada autoridad, a la realización de esta idea fecunda, y dejando así grabado un recuerdo de eterna gratitud en la memoria de sus conciudadanos. De asociarse y contribuir en la parte que le fuere conveniente y posible a dicha Exma. Diputación, resultaría que su apoyo unido al ya concedido por el Exmo. Ayuntamiento, darle grande impulso y fuerza moral a esta Empresa, y tan largo como fueran realizadas las obras de este Cauce General y Fuente, así como de la Vía Férrea, esta Ciudad agrandaría su recinto, multiplicándose su industria y su comercio, y sería tal vez una Perla del Mediterráneo. Con fe y constancia en esta Empresa no está lejano el día en que Almería esté ceñida de amenos jardines y estensos bosques, sus grandes alamedas desde este Puerto al pueblo de Benahaduz y `por su Carretera General de Granada y otros diferentes extramuros y centros de esta Capital. La abundancia de toda clase de frutales coronarían sus montes y balles, con vistas encantadoras, sus caminos de yerro cruzando a medias cumbres sus alturas, sus minas ricas y abundantes que le rinden tributo, hasta a media legua de la población sus cauces de riego dominando sus montes, fertilizando la tierra y purificando el aire. Sus fabricaciones de plomo y plata aumentándose en escala proporciona. La explotación de la plata nativa que se hace en esta Provincia en más porción y riqueza que en las conocidas en el mundo. Sus playas apacibles, su cielo alegre y sus habitantes honrados, laboriosos y pacíficos. Todo ello permite ver en lontananza días de ventura para esta Ciudad. Los Intereses que la Sociedad invierte en esta obra de utilidad no tan solo resultarán garantizados, sino que también debe centuplicarse con esceso. La aplicación de agua para la tierra es la primera riqueza conocida, los productos de ese manantial inagotable de riqueza no tienen fin. Y por todos estos motivos los accionistas siempre tienen amortizado el capital y utilidades de un modo estable y permanente. Y con el fin de que esta Memoria se estienda entre los socios de la misma, a quienes toca aposicionarla con el celo de su propio interés, remito a domicilio un ejemplar para cada uno de los Señores que la componen y que van relacionados con la participación que hasta hoy tienen representado en el Libro de Actas y Bajas de esta Empresa”.                                                                                                                                                                                 

SOCIEDAD DE NUEVOS RIEGOS SAN INDALECIO

En la escritura de 8 de Mayo de 1876, otorgada en esta ciudad de Almería por Don Indalecio de Córdoba Escámez, fundador de dicha Sociedad ante el Notario Don José Rumí Fuentes, el Sr. Córdoba dice lo que sigue:

«Primero:
Que habiendo examinado con la mayor atención la inmensa porción de terreno inculto que se sitúa desde esta capital al pueblo de Benahadux, partido judicial de la misma, á derecha ó izquierda de la carretera general de Granada, ascendiendo dichos terrenos por un cálculo aproximado á unas cinco mil fanegas del marco de Castilla, las que pueden reducirse á riego con mucha probabilidad y con pequeños gastos con relación á la inmensa riqueza que reportaría tanto á sus dueños como al Estado; concibió la idea de llevarlo á cabo, ya acometiendo la prolongación de la fuente del expresado pueblo de Benahadux, previo convenio con sus dueños para aprovechar sus sobrantes, ya abriendo una nueva fuente, ó bien utilizando las aguas sobrantes del río Andaráx, cuando perdidas entran en el mar, practicando para su conducción á dichos terrenos incultos un canal de riego, que partiendo del molino llamado de San Miguel, vaya á terminar en el collado que llaman de los Toros de esta Ciudad, cerro de San Cristóbal.»
«Segundo:

Que este pensamiento que el que habla abrigaba en su mente por mucho tiempo, como un ideal, llegó un día en que quiso darle cuerpo, y para ello la comunicó á varios propietarios de los expresados terrenos, quienes acogieron la idea con bastante entusiasmo y le prometieron ayudar para conseguir tan útil y beneficioso pensamiento hasta verlo realizado, y encargaron al relacionante no omitiese trabajo, ni medio alguno lícito para conseguir tan bello pensamiento.».
«Tercero:
Que ha venido practicando en su virtud hace muchos años varias gestiones, con beneplácito de sus compañeros, y en fuerza de tanto afán cree llegado el caso de llevarlo á cabo, según las promesas y compromisos que tiene adquiridos de los dueños de la expresada fuente de Benahadux, quienes están preparados á elevar á escritura pública los referidos compromisos por medio de una comisión que al efecto eligieron en su último acuerdo».

Según las transcritas cláusulas de la escritura de 8 de Mayo de 1876, queda demostrado que la Sociedad de Nuevos Riegos San Indalecio, se fundó para convertir en tierras de regadío las cinco mil fanegas de terrenos incultos, que extendían sus secas y estériles llanuras á un lado y otro de la carretera general de Granada, desde el pueblo de Benahadux á esta Capital.
Según el convenio, los propietarios de la Fuente de Benahadux cedieron a la Sociedad San Indalecio el agua que excediera de los trescientos metros cúbicos por hora, que ellos se reservaron para el riego de la vega de Benahadux. A cambio de esta cesión, la empresa Nuevos Riegos San Indalecio, se obligó a la limpieza, reforma y prolongación de la galería subterránea de la fuente en una longitud mínima de trescientos metros lineales.
Don Miguel Rodríguez Góngora era el antiguo dueño de las tres horas de agua, de que es poseedora la empresa San Indalecio. Él se las vendió en 14 de Noviembre de 1880 á D. Manuel Orozco; y este señor se las cedió á la Sociedad en 5 de Marzo de 1881.
Dichas tres horas de la tanda de la fuente estaban apeadas á tierras de la vega, y tenían su parada para regar estas, señalada con el número 13.
El antiguo dueño de esas horas las desligó de las tierras, á las que estaban apeadas, reservándose estas, y cediendo aquellas. Desde aquel momento, las tres horas vendidas tomaron el carácter de libres, porque ya no tenían aplicación á tierra determinada; y desde entonces, las tres horas pertenecientes á San Indalecio, dejaron de tener parada apeada. La Sociedad ha usado de ellas en la forma prevenida en el artículo 98 de las Ordenanzas.
Desde el convenio celebrado entre la Sociedad San Indalecio y los propietarios de la fuente de Benahadux en virtud de la escritura de 3 de Agosto de 1876, las cosas quedaron establecidas de este modo:
La parte de agua cedida á la Sociedad de Nuevos Riegos San Indalecio la viene utilizando ésta para el riego de terrenos innovados, ó de reciente cultivo, sitos fuera del término de la vega de Benahadux, en la forma que ha tenido por conveniente, y sin sujeción á las Ordenanzas, puesto que la Empresa tiene su dirección y administración peculiares, y no está sometida al Sindicato.
La parte de agua, que se reservaron los propietarios de la fuente, que como se ha indicado, es de 300 metros cúbicos por hora, constituye y forma la tanda de la misma para el riego de la vega de Benahadux, y su uso y disfrute están regulados por las disposiciones de las Ordenanzas.

RECURSO DE ALZADA
Desde la fundación de la Sociedad de Nuevos Riegos San Indalecio, su trato con el Sindicato de Riegos fue algo conflictivo y fue subiendo de tono hasta que en 1.903 se inicia un litigio por el uso que la Sociedad Nuevos Riegos hacía de las tres horas de la Fuente de Benahadux que ésta poseía desde 1.881. Don Fernando Almansa y Arroyo, marqués de Cadmio, en nombre propio y representando a los propietario de la Fuente de Benahadux, (Careaga, Cumella, Heredia, Pérez de Perceval y otros) interpone un Recurso de Alzada ante el Exmo. Sr. Ministro de Fomento:

“contra el decreto de 21 de Enero del año actual (1.907) dictado por el Gobernador Civil Don Luis Fuentes, en el expediente promovido por la Sociedad Nuevos Riegos San Indalecio, sobre los derechos de uso y disfrute que corresponden, según las Ordenanzas, a las tres horas libres que dicha Sociedad posee en la tanda de la indicada fuente”
Este decreto, en su apartado segundo decía:
“Que en los meses desde el 16 de noviembre al 31 de enero, en que no hay tanda, puedan todos los partícipes de la fuente de Benahadux, y la Sociedad de Nuevos Riegos San Indalecio entre ellos, hacer uso de las aguas de dicha fuente, como y cuando a sus intereses convenga.                 ”El Recurso de Alzada se apoyaba, según sus promotores, en que :
“Los derechos adquiridos por la Sociedad Nuevos Riegos San Indalecio en el contrato escriturario de 3 de agosto de 1876, no tiene relación ninguna con el asunto que se ventila en el expediente, y al fundarse en ellos el Gobernador para resolverlo a favor de la Sociedad reclamante, ha desnaturalizado la cuestión debatida, y ha levantado su decreto sobre una base falsa y errónea.”

Dirección General de Minas y Combustibles, año de 1926.

Aguas subterráneas:                                                                                                              Además de las aguas que abastecen la población, captadas en la cuenca subálvea del río Andarax, por medio de galería, existen en toda la provincia numerosos alumbramientos de aguas subterráneas destinadas al uso público y al riego, siendo éste el origen de todos los abastecimientos de la provincia.

El alumbramiento artesiano situado en el paraje nombrado Zamarula, junto a la carretera del Puerto Lumbreras, a unos seis kilómetros de la capital, conserva el abundante régimen que una vez normalizada la emergencia de las aguas, muy turbulenta en un principio, venía sosteniendo y que en la actualidad es de 190 metros cúbicos por hora. Se ha practicado un nuevo entubado a 1,5 metros del primitivo, que alcánzó una profundidad de 66 metros; el nuevo alcanza la de 59 metros, repartiéndose el caudal dicho por igual entre uno y otro.

Se proyecta elevar las aguas al nivel del cauce de la Sociedad Nuevos Riegos de San Indalecio, entidad que practica los trabajos de alumbramiento para distribuirlas a los regantes que utilizan dicho cauce, situado a unos 35 metros de altura sobre el nivel de la salida de las aguas artesianas.

A juzgar por la regularidad del caudal y la presión considerable que las impulsa, parece probable que su origen sea algún manto importante de los que, en abundancia relativa, circulan entre las calizas de Sierra de Gádor a favor de las numerosas quiebras que su macizo presenta y que, en relación estrecha con su vecina Sierra Nevada, proveen la mayor parte de los manantiales que se aprovechan en la región occidental de esta provincia.


Reglamento reformado, aprobado en Juntas Generales de socios de 23 de septiembre de 1.956 y 15 de enero de 1.957:  

 REGLAMENTO DE LA SOCIEDAD NUEVOS RIEGOS SAN INDALECIO-1  (pdf)       

CAPITULO 1º.
CONSTITUCIÓN DE LA SOCIEDAD
Art. 1º. – “Esta Sociedad fue constituida en 8 de mayo de 1.876 por escritura otorgada por don Indalecio de Córdoba ante el notario de esta ciudad don José Rumí Fuentes, y aceptada por los individuos que la componen”.
Art. 2º. – “Lleva por nombre San Indalecio”.
Art. 3º. – “El domicilio de la misma es el de esta capital, y su duración indefinida”.
Art. 4º. -“Consta de 720 horas o acciones, de las cuales son en la actualidad 710,1/2 iguales en cargas y derechos, y las 9,1/2 restantes pertenecen a la Sociedad, que las aplicará a los regastos naturales o a los usos que estime conveniente”.
CAPITULO II.
OBJETO DE LA ASOCIACIÓN 

Art. 5º. – “Tiene por objeto esta Asociación el aprovechamiento de las aguas que corran por el cauce general, que a expensas de la misma se ha construido, y que le correspondan de la de la fuente de la vega de Benahadux, según escritura de tres de agosto de 1.876, otorgada ante el notario de esta ciudad don José Rumí Fuentes, entre los propietarios de la misma y la Sociedad San Indalecio, las que de aquellas se compren y pasen
por dicho cauce, como igualmente cualesquiera otras que en lo sucesivo pudieran adquirir”.
Art. 6º. – “Se propone esta Sociedad fertilizar, con las aguas que corran por su cauce, los terrenos que él domina, por bajo del partidor inferior”.
Art. 7º. – “Entiéndese por cauce general el trayecto hecho a expensas de la Sociedad, desde el río Andaráx hasta el Collado de los Toros, en su desembocadura a la Hoya, tras la Alcazaba de esta ciudad”.
CAPITULO III.
DE LOS SÓCIOS
Art. 8º.-“Es sócio todo el que posea media o más horas de agua, de las 720 en que se halla dividida la Sociedad.
CAPITULO XX
SISTEMA DE RIEGOS
Art. 56.- “Se establecen tandas de quince días, o sea con la mitad de las aguas que cada cual posea.
CAPITULO XXII
DE LAS AGUAS COMPRADAS Y SU DISTRIBUCIÓN
Art. 67.- “Las aguas que vendan los hacendados de la vega de Benahadux u otros, serán compradas, si conviniese, por la Sociedad, y en su nombre la Junta Directiva, distribuyéndolas éstas entre los socios regantes que las soliciten, por riguroso orden de paradas, en proporción de las que cada uno ostente en la empresa.
Art. 71.- “Si por los hacendados de la vega de Benahadux u otros, se vendiese a la Sociedad agua en corto número de horas que no fuese bastante a hacer distribución conveniente entre todos los regantes de la Sociedad, se distribuirán por turno riguroso.
CAPITULO XXV
DE LAS LIMPIAS
Art. 91.- “Se harán limpias en la fuente cuando lo determine la escritura entre la Sociedad y los propietarios de la vega de Benahadux.
Art. 92.- “Se hará la limpia del cauce general en el mes de enero, después de concluir la de los cauces de la vega de Benahadux, dando comienzo a ella por el final de él y siguiendo por trayectos de parada a parada, conforme vayan éstos dejando de regar, hasta llegar al partidor de la Cañada del tío Joroba.
Art. 93.- “La limpia del trayecto del cauce desde el partidor de la Cañada del tío Joroba hasta el partidor del río Andaráx, se hará cuando, puesto de acuerdo la Sociedad con los dueños de la vega de Benahadux, se determine.
CAPITULO XXVI
DISPOSICIONES GENERALES
Art .105.- “Para la aplicación del Reglamento, se entienden como de la Sociedad todas la acequias que partiendo del cauce general, hagan uso de las aguas que de él se deriven, exceptuando las que se dicen en el artículo anterior.

Almería a 15 de enero de 1.957.                                                                                                                                                                      
PRESIDENTE -Antonio Oliveros Ruiz
VICEPRESIDENTE -Agustín Baeza Echarri 
TESORERO -Juan Terriza Abad
CONTADOR -Antonio Miras Almansa
VOCAL 1º -Andrés Cassinello y García
VOCAL 2º -Antonio Cuesta Moyano 
SECRETARIO -Vicente Villaspesa Juarez

LOS INNOVADOS

La nueva y extensa vega surgida con la construcción del canal de San Indalecio sobre terrenos anteriormente incultos, cambiará la periferia de la ciudad de Almería y las tierras altas de Benahadux y Huércal de Almería.A este nuevo territorio se le conocerá como los Innovados, un término que define perfectamente el carácter de los nuevos cultivos.

Todo ello en un momento de expansión económica propiciado por el auge del sector agrícola generado por el aumento del parral y el comercio de la uva de embarque, así como por los beneficios del sector minero, que supusieron la capitalización de la burguesía almeriense.

Precisamente entró a formar parte de este sector de la minería el promotor del canal don Indalecio de Córdoba al comprar el 80% de las acciones de la mina de azufre El Trovador, en el paraje de la Partala, en Benahadux, a Juan y Nicolás Díaz Felices, vecinos de Pechina, según consta en escritura pública del 20 de abril de 1881, a cambio del pago de 1.250 pesetas “en monedas de oro y plata”.

El señor Córdoba tenía registradas por aquél entonces 8 concesiones mineras para extraer plomo en distintos lugares de Almería, Gádor y Níjar, y una concesión para aguas subterráneas en Benahadux.

En Benahadux se pusieron en regadío todos los terrenos situados por debajo de la actual carretera nacional 340, desde la rambla Ortega hasta el límite con Huercal y hacia el río, hasta unirlos con los terrenos regados por la fuente de Benahadux. Para ello se crearon unos partidores desde donde arrancaban unos ramales secundarios que llevaban el agua a estos terrenos innovados.
Esta extraordinaria red hidráulica con una longitud de unos 15 Kms, incluía un importante número de fuentes, lumbreras, pozos, aljibes, canales, partidores, puentes, sifones y más de diez grandes balsas en su tramo final.El Canal arranca en el Partidor de San Miguel y su primer tramo llega hasta el segundo partidor, en la rambla de Ortega, a 50 metros de la carretera nacional rambla arriba.
Desde aquí se riega toda la cuenca de esta rambla (lo que era la parte norte del pueblo y que ahora, con su crecimiento es el centro), hasta la boquera de la Fuente.

De este primer ramal surgía otro hacia la derecha, que atravesando la carretera por una  galería, salía a la luz a la altura de la cerámica de los Castellones y siempre en dirección sur llegaba hasta la rambla del antiguo cementerio, regando la vega comprendida entre la carretera del pueblo y la calle Calvario, así como la situada entre la calle Calvario y la rambla del antiguo cementerio y hacia el río hasta unirse con la vega de la Fuente de Benahadux.
Desde este segundo Partidor, el Canal continuaba hacia Almería en forma de galería subterránea hasta alcanzar el tercer partidor, el de los Castillejos, desde donde se regaban, ya a través de acequias, las tierras de la rambla de la Estación, el Boliche, e incluso por un pequeño cauce, tras cruzar la rambla del Boliche por medio de un sifón, llegaban sus aguas a la finca de las dos Torres.
Poco antes de alcanzar este Partidor de los Castillejos, el Canal recibe el aporte de una fuente que en 1.914 se la conocía como “La Constancia” y que era de corto trazado, pues nacía debajo del depósito de agua de la Viña, bajaba (y baja) el pequeño barranco de los Castillejos y su galería pasa por encima de la del Canal a la altura de la carretera Nacional, al oeste, y por medio de un “tapón cónico” desagua en dicho canal previo pago, se supone.Esta fuente a su véz, recibía las aguas del pozo de la Viña mediante una galería que los unía y todo el conjunto actuaba, debido al diseño de su construcción, como un depósito de agua subterráneo del que se abastecían los vecinos de este barrio para sacar adelante sus pequeños huertos.Desde el Partidor de los Castillejos continúa el Cana, siempre como galería subterránea, hasta el pozo de Piedras Negras donde vuelve a reabastecerse con la aportación de este pozo y continúa hacia el sur buscando la frontera con Huercal.

En el Chuche encontramos el Ramal de Santa Catalina, que baja desde el Canal por la Rambla de la Churruta y atraviesa la vía del ferrocarril y la carretera del Chuche mediante dos canales aéreos que aún pueden verse, uno en la entrada del barrio cruzando la carretera y el otro atravesando la vía férrea justo al lado de los restos de otro puente “algo más antiguo”, el que construyeron en época romana para abastecer a la cuidad de Urci con el agua del Marchal de Araoz.

En la frontera entre Benahadux y Huercal vuelve a recibir otra aportación a su caudal, esta vez desde el pozo de Zamarula, situado debajo del túnel del ferrocarril, a orillas de la  rambla de Piedras Negras, a escasos metros del Lavadero del Chuche, y que por medio de motores suben el agua a la cima del cerro del túnel y desde allí, por medio de un canal que se hace aéreo para atravesar la carretera a la altura de Briseis, desagua en San Indalecio. Desde aquí, desde la factoría de Briseis, pasa al término de Huercal, y continúa su andadura hacia Almería, recibiendo unas veces y dando otras, ese don de Alhá o ese regalo de Dios que hace brotar la vida a su paso, adorado, respetado por unas culturas y menospreciado o tratado con indiferencia por otras, pero siempre de vital necesidad.

Otras obras importantes son:

 La Balsa del Canario.
Situada en la Cuesta de los Callejones, a orillas de la Nacional 340, tiene una capacidad de unos 9000 metros cúbicos que le son suministrados desde el Canal de San Indalecio que discurre a unos cincuenta metros hacia el oeste en la ladera. Parte de la balsa está embutida en el terreno del lado de la carretera y su construcción es robusta, de muros sólidos y grandes contrafuertes en las esquinas, asemejándola a una fortificación militar. Se puede acceder a su interior por una escalera de diecinueve
escalones a los que se accede desde otra escalinata exterior.
 
                                                                                      La balsa de los Cien Escalones.
La balsa de los Cien Escalones, emplazada en el paraje de la Molineta y el camino de Cuesta Colorá, es la balsa de mayor profundidad del cauce, y probablemente de toda la provincia de Almería. Solamente tiene 50 escalones formados por piezas independientes. Uno de ellos está resquebrajado.                                                                                                                                                                                                              
 
 
ALGUNOS DOCUMENTOS RELACIONADOS:
MARTES, 11 DE OCTUBRE DE 1.949.
BOLETÍN OFICIAL DE LA PROVINCIA DE ALMERÍA. (Nº 229)
Sociedad de Nuevos Riegos San Indalecio. 
Habiéndose extraviado las láminas números 255 y 256 de la Sociedad de Nuevos Riegos San Indalecio que fueron cedidas por doña Maria de los Dolores Gómez de Salazar el 9 de Enero de 1932 á favor de don José Santisteban Rueda se inserta este anuncio por si alguien se cree con derechos a ellas.

Sociedad de Nuevos Riegos San Indalecio.
Habiéndose extraviado las láminas de la Sociedad de Nuevos Riegos San Indalecio números 1277 al 1287 y 1291 al 1303 todos ellos inclusives, que fueron vendidas por doña Ana Orozco Cordero a don Rafael Córdoba Gómez, y don Rafael Córdoba Gómez a doña Clotilde Córdoba Gómez se pone este anuncio por si alguien se cree con derecho a ellas.

  BOLETÍN OFICIAL DE LA PROVINCIA DE ALMERÍA.
MINISTERIO DE INDUSTRIA Y COMERCIO.
DIRECCIÓN GENERAL DE INDUSTRIA. DELEGACIÓN DE INDUSTRIA DE ALMERÍA.
Expediente nº. 2.409. 30 de septiembre de mil novecientos cuarenta y nueve.

Cumplidos los trámites reglamentarios en el expediente promovido por don Antonio Cuesta Mollano en su calidad de Presidente dé la Sociedad Nuevos Riegos San Indalecio, en solicitud de autorización para construir una línea de baja tensión en el paraje de Piedras Negras del término municipal de Benahadux. Esta Delegación de Industria ha resuelto. Autorizar a la Sociedad Nuevos Riegos San Indalecio para el tendido de un ramal de línea trifásica a 220 voltios, y 564 metros de longitud, que partiendo de la linea establecida para doña Amelia Cruz Ciclada que se abastece del transformador llamado de Zamarula, termine en el pozo sito en el paraje de Piedras Negras del término municipal de Benahadux Esta autorización se otorga de acuerdo con las condiciones generales fijadas en la Norma 11º de la Orden Ministerial de 12 de septiembre de 1939 y con las especialidades siguientes:
1º-. El plazo de puesta en marcha de la instalación será de DOS MESES, contando a partir de la fecha de publicación de esta resolución en el Boletín Oficial de la Provincia.
2º-. Por esta Delegación de Industria se comprobará si en el detalle del Proyecto presentado por la peticionaria, se cumplen las condiciones fijadas en los Reglamentos Especiales que rigen el Servicio de electricidad, efectuando una vez construida la línea, las comprobaciones necesarias por lo que afecta a las circunstancias expuestas y con relación a la seguridad pública, en la forma señalada en las disposiciones vigentes.
3º-. Una vez terminada la instalación a que la presente autorización se refiere y con anterioridad a su utilización, queda obligado el peticionario a solicitar de esta Delegación la prestación del suministro de energía eléctrica, quien autorizará éste o lo aplazará, de acuerdo con las disponibilidades del momento.
4º-. La Administración se reserva el derecho de dejar sin efecto la presente autorización en cualquier momento que se compruebe y demuestre el incumplimiento de cualquiera de las condiciones expuestas, o por la existencia de cualquiera declaración maliciosa o inexacta contenida en los datos que deben figurar en las instancias y documentos a que se refieren las normas 2ª a 5ª, ambas inclusive, de la citada disposición ministerial.

Dios guarde a Vd. Muchos años.

Almería a 30 de septiembre de mil novecientos cuarenta y nueve. El Ingeniero Jefe:

Señor Don Antonio Cuesta Moyano, Presidente de la Sociedad Nuevos Riegos de San Indalecio.
Almería.

ANUNCIO.

De 15 de octubre de 2007.
Delegación Provincial de Almería, de inscripción de limpieza de sondeo núm. 56 en el paraje «Zamarula-Piedras Negras», del término municipal de Benahadux. Titular:
Sociedad Nuevos Riesgos «San Indalecio».
Habiéndose intentado notificar por el Servicio de Correos requerimiento al expediente de sondeo, y no pudiéndose practicar, se hace por medio del presente anuncio, al venir así establecido en el artículo 59.5 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común.
Interesado: Sociedad Nuevos Riesgos «San Indalecio».
Último domicilio conocido: Paseo de Almería, núm. 59, 04001, Almería.
Acto que se notifica: Inscripción de limpieza de sondeo.
T E X T O
Fecha: 21.9.2007.
Ref.: RG-EB.
Asunto: Inscripción de limpieza del sondeo núm. 56. T.m.: Benahadux.
Notificada por el Director Facultativo la realización de la obra solicitada por Vd. el 12.7.2005 y presentado el certificado final de obra por el Director Facultativo con fecha de 21.10.2005, sita en el paraje «Zamarula-Piedras Negras» del término municipal de Benahadux, le comunicamos que, con esta fecha, se han inscrito en el registro arriba referido las características de la obra de limpieza del sondeo núm. 56 (15 m de profundidad de limpieza y 450 mm de diámetro).
Coordenadas UTM:
X = 548.730
Y = 4.084.790
Almería, 15 de octubre de 2007.- El Jefe de Servicio de
Industria, Energía y Minas, José López García.                                                                                            

 2136581    EL CANAL DE SAN INDALECIO. La Crónica Meridional.   03-08-1877                2120507   JUNTA GENERAL. La Crónica Meridional.  08-01-1907                           2122877   EL CONFLICTO DE LAS AGUAS. La Crónica Meridional.  29-01-1914                  2117431    EN BUSCA DE AGUA. La Crónica Meridional.  03-37-1927                                                                                            

  http://www.conservarte.es/csi/                                                                                                                http://www.revistadepatrimonio.es/revistas/numero8/concepto/estudios/articulo.php                                                                   https://benazorin.wordpress.com/2009/01/01/biblioteca/

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LAS CALERAS

LAS CALERAS.

La composición de la sierra de Gádor permite obtener una cal de excelente calidad, por lo que las construcciones de la zona han empleado este material desde la antigüedad tal como se comprueba en los restos de la ciudad iberorromana de Urci o en otras muchas edificaciones antiguas.

Estos restos demuestran además que el mortero obtenido con la mezcla de arena, cal y agua tiene una solidez y durabilidad fuera de toda duda. Razones por las que abundan las caleras en todo el piedemonte de la Sierra de Gádor y más especialmente en el Bajo Andarax debido a la proximidad del rio y sus poblaciones.
Todas estas caleras fueron abandonándose sobre mediados de siglo pasado debido a la competencia del cemento, pero hasta entonces funcionaban decenas de ellas en las afueras de todos nuestros pueblos.

 La solidez y proximidad de estas construcciones permite localizarlas y verlas en la actualidad en buen estado de conservación. Algunas concentraciones podemos encontrarlas en los Llanos de la Partala (Benahadux) y en el cruce de Alhama (Santa Fe y Alhama). También algunos elementos puntuales de más envergadura o importancia como la calera de la Venta de Araoz, o incluso se da el caso de caleras sueltas al otro lado del río.

Hubo momentos en nuestra historia reciente donde aumentó la demanda de estas caleras. Así a finales del siglo XIX la construcción del canal de San Indalecio necesitó una producción extra no solo para la composición del canal sino para los centenares de muros que se levantaron en los aterrazamientos posteriores para fijar el terreno en la sierra. También con la construcción de la carretera de Vilchez (la vieja carretera) y en general durante el largo periodo de esplendor de la uva de barco, donde se necesito cal para obras agrícolas, públicas y particulares. No hace falta más que darse una vuelta por nuestros pueblos o por la vega para ver las variadas aplicaciones de la argamasa caliza en nuestras edificaciones.
Además de su uso constructivo, la cal se ha empleado tradicionalmente para encalar las fachadas de las casas, lo que imprime a los pueblos del río ese toque mediterráneo y sureño. Esta operación del encalado no solo embellece y realza la figura de edificios y pueblos sino que tiene el cometido adicional de desinfectar y de proteger los muros actuando como una piel protectora. En definitiva la cal embellece, desinfecta y protege. Incluso tiene la ventaja añadida de que permite transpirar a la edificación evitando la acumulación de humedad y el deterioro inherente a ello.

Para encalar es necesario “apagar al cal” es decir, echar las piedras de cal en agua y esperar a que el agua hierva y la cal “desfogue”. Entonces la piedra y el agua se convierten en una mezcla blanda y lechosa que correctamente diluida se aplica en las fachadas.
Otros usos menos conocidos de la cal son su empleo en la agricultura, como excipiente y como componente de medicamentos, Volviendo a su aplicación constructiva, en el caso del fraguado, es necesario seguir el mismo procedimiento expresado anteriormente y luego proceder a su mezcla con arena, preferiblemente arenas finas de rambla exentas de salitre para formar así una duradera argamasa. También se puede mezclar directamente con grava y cantos formando una composición denominada calicanto. De la consistencia de esta mezcla dan fe obras milenarias, como las romanas, que han resistido siglos y terremotos.
Aunque las proporciones varían en función del tipo de obra o por cuestiones de ahorro, la proporción más empleada es la de una de cal y tres de arena o grava.
En cuanto al proceso de obtención de la cal, este empieza con su extracción en las canteras contiguas a la calera con la fragmentación de las piedras para adecuar tamaños. Luego se introducen en la parte superior de la calera y se colocan cuidando dejar huecos para que el calor se reparta. Se carga el horno de leña en su parte inferior y durante un par de días permanece encendido. Después se deja de echar leña y se espera unos días hasta que enfríe. Finalmente se retira la piedra y se procede a su comercialización. A este producto resultante se le denomina cal viva.
Seguramente la mayoría de nuestros abuelos recuerdan las caleras del piedemonte de la sierra de Gádor funcionando, las carretas y camiones cargadas de cal o los puestos de cal en los mercados.
El transporte de la cal lo han realizado durante siglos los agricultores de la vega, como un complemento a las tareas agrarias. Para ello disponían de un carro pesado tirado por los mismos bueyes empleados en las labores agrícolas.

PLAN TURISTICO DEL BAJO ANDARAX.
Arquitectura Tradicional.
Juan Antonio Muñoz Muñoz.

Según el B.O.P.A. de mayo de 1.944, estos son los salarios que corrían en ese año para los trabajadores de estas caleras:                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            
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ALMERÍA, UN MUSEO A CIELO ABIERTO (II)

LA MEMORIA OLVIDADA DE LOS IBEROS

“El mundo ibérico responde a uno de los períodos más importantes de la historia y protohistoria del Sureste peninsular. Sin embargo, su estudio en Almería es un tema difícil y complicado debido a la falta de investigación. Las fases establecidas para el período ibérico son bastante desconocidas y los escasos trabajos realizados han dado lugar a estudios parciales plasmados en escasas publicaciones que apenas nos informan de una situación genérica de los Iberos en la provincia durante la Edad del Hierro y que dificultan un conocimiento más global sobre su cultura desde el siglo VII a.C. hasta el cambio de Era.

Todo ello ha contribuido a que la mayoría de los yacimientos sean prácticamente desconocidos o ignorados y, por tanto, no se localicen en el mapa. Así, poblados u oppida como El Cerrón (Dalías),Urke (El Chuche, Benahadux), Derde (Vélez Blanco) y Cerro de Bugejar (María), entre algunos otros, y necrópolis indígenas como la de Villaricos (Cuevas del Almanzora) son raramente señalados por la investigación arqueológica en el campo de los estudios ibéricos.

Los mastienos, bastetanos y bastulos corresponden a etnias ibéricas mencionadas en las fuentes literarias greco-romanas que no se comprenderían totalmente sin el territorio almeriense cuyo potencial es de enorme importancia para el conocimiento particular y de comprensión de estos pueblos iberos.

                                                                                        Con estas jornadas, la única actividad científica celebrada sobre esta cultura en Almería, queremos dar a conocer, poner en valor y reivindicar lo ibérico, poniendo de manifiesto que el mencionado atraso en su conocimiento no es óbice para asegurar un iberismo de importancia en nuestras tierras desde los momentos iniciales de su formación, tal y como sucede en todo el área geográfica del Sureste”.

                                                                                                                                                                               

Juan Alberto Cano García                                                                                                       Coordinador de las jornadas                                                                             Departamento de Historia del IEA

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    

                                                                                                             

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URKESKEN

URKE (URKESKEN).

¿DÓNDE ESTUVO URCI?
El 19 de febrero de 1.892, don Miguel Ruiz de Villanueva, vecino de Roquetas, da a conocer por una carta a la Real Academia de la Historia, la existencia de unas ruinas, al parecer de época romana en el paraje de los Bajos de Roquetas, así como de un cementerio romano en el paraje del Chuche, una barriada de Benahadux, “donde se supone que existió la verdadera Urci”.
En la II Asamblea Nacional de Comisarios de Excavaciones Arqueológicas celebrada en Madrid en Octubre de 1951, Don Juan Cuadrado comunicó en un extenso informe, los puntos de la provincia donde había localizado restos que aconsejaban su investigación posterior. Y de la zona Benahadux-El Chuche dice lo siguiente:
BENAHADUX EL CHUCHE.
“Llegó a nuestras noticias que unos “buscadores de tesoros” habían iniciado unas remociones parciales en el llamado Cerro del Paredón, en el paraje conocido por el Chuche, próximo a Benahadux, y habían puesto al descubierto unos muros de gran espesor. Marchamos inmediatamente al sitio indicado a fin de tomar las medidas pertinentes. Fue grande nuestra sorpresa al encontrarnos con claros vestigios de una extensa y al parecer muy importante ciudad romana, con reminiscencias de la etapa anterior, pues entre la “terra sigilata” que allí abunda, aparecieron no pocos fragmentos de cerámica ibérica, decorados con motivos geométricos, como la de Villaricos.
Coronando la amplia ciudad, se observan los vestigios de un castillo de grandes dimensiones, a juzgar por la extensión que abarcan los gruesos muros que lo sustentaban.
Llamaron, así mismo, nuestra atención las ruinas de una magnífica conducción de aguas que, procedente de Araóz, a varios kilómetros de distancia, abasteció en época romana la populosa población que nos ocupa.
¿Estaremos al fin en presencia de la verdadera Urci? Las excavaciones, debidamente llevadas, nos darán, Dios mediante, la respuesta.
No puedo ocultar la satisfacción que me produciría que se excavase en este punto lo antes posible y que como en Bária, como en Murgis, apareciese algún sillar con inscripciones que confirmasen nuestras fundadas sospechas”.
A finales de los 70, la Diputación de Almería inicia unas excavaciones arqueológicas en estos lugares señalados por Don Miguel Ruiz de Villanueva y don Juan Cuadrado. Como director de la excavación actúa don Angel Pérez Casas que relata así en la prensa sus conclusiones sobre los hallazgos realizados:

EXCAVACIONES ARQUEOLOGICAS REALIZADAS EN EL YACIMIENTO IBERICO DE “EL CHUCHE”.
LA IMPORTANCIA DE LOS RESTOS APARECIDOS CORROBORA LA UBICACIÓN DE URCI.

“Durante los meses de diciembre-enero pasados, el Servicio de Investigaciones y Excavaciones de esta Diputación, realizó trabajos arqueológicos en el yacimiento Ibérico del Chuche, ubicado en la finca de “Las Palmeras” del Chuche, propiedad de doña Carmen Beltrán García, representada por don Fernando Romero Cassinello.

Los trabajos fueron dirigidos por el doctor Angel Pérez Casas, director del Museo Arqueológico “Luis Siret” y del Servicio Provincial de Investigaciones y Excavaciones Arqueológicas con resultados muy positivos que han resuelto los problemas que se habían planteado en la campaña anterior, a la vez que se han motivado otros, que de hecho coinciden con la problemática de los diferentes yacimientos ibéricos de Andalucía. Los trabajos arqueológicos de la primera campaña, tuvieron que realizarse en el único lugar que no había sido destruido por las máquinas, que en plazo breve, cambiaron el `paisaje de esta zona, arrasando aquellos restos de los que nos habla don Juan Cuadrado Ruiz. Los primeros cortes, denominados 0, 1 y 2, dieron parte de una habitación, presenta en el S.O, una plantatorre, característica de las construcciones de los poblados ibéricos y restos de diferentes construcciones superpuestas, que indicaban distintos momentos de ocupación.Algunos de los problemas que se habían planteado eran conocer la época de este poblado ibérico, determinar la disposición del mismo, dimensiones de algunas habitaciones y disposición de estas estructuras culturales con el resto del poblado.

SE CONFIRMA EL POBLADO IBERICO

La segunda campaña, todavía más fructífera que la anterior, ha venido a resolver los planteamientos que se hicieron en el yacimiento durante la primera campaña, dejando patente la existencia de un poblado ibérico que se dispone de forma radial, aprovechando las diferentes curvas de nivel que le ofrece el terreno.

SITUACION DEL YACIMIENTO
Sus características, responden a un poblado ibérico de siglos VI a II antes de Cristo, tal y por como se ha confirmado por la aparición de un exadracma, moneda hispano- cartaginesa. Igualmente ha corroborado esta cronología gran cantidad de cerámica campaniense “A” que ha aparecido en este nivel. Los diversos niveles de ocupación han quedado evidenciados por la estratigrafía en la que se observa claramente la existencia de tres momentos:
Un primero más antiguo, con la aparición de cerámica basta de cocina a torno y a mano, y que hemos denominado “Chuche I”.
Un segundo momento del poblado denominado “Chuche II” y un tercer momento, “Chuche III” que corresponde a las construcciones que afloran y que han dado la cronología anteriormente apuntada.

MATERIALES OBTENIDOS
En cuanto a los materiales que se han obtenido en esta campaña, por su abundancia, solo vamos a resaltar los más significativos:
Una navaja de afeitar, un cuchillo afalcatado, un pilum, restos de una falcata, un ponderal, un telar con mas de ochenta pesas, todas de formas y dimensiones que establecen una tipología única, un exadracma, fusayolas con dibujos y gran cantidad de restos de ánforas pintadas, platos, lucernas.
Respecto a las construcciones, estas van formadas por hiladas de piedras de tamaño regular y unidas con argamasa, sobre ellas aparecen hiladas de adobes que unas veces rellenan huecos y otras rematan felizmente la construcción.
Se ha podido determinar que estos muros de adobe y piedra estuvieron enlucidos con una fina capa de arcilla y revestida con estucos, algunos de ellos parecen estar fabricados con una mezcla de polvo de mármol y yeso.
La aparición de vigas de madera, una de ellas trabajada, muestran el sistema de construcción de las cubiertas que se utilizaban en las viviendas de estos poblados.

ESTAMOS ANTE URCI
En conjunto, la importancia de los restos aparecidos nos lleva a la conclusión 
provisional de que estamos ante Urci, y que según el Itinerario de Antonino, se encontraba en el lugar que nos ocupa, pudiéndose determinar además, que uno de sus modos de vida era el pastoreo junto a un posible sistema agrícola e industria textil, lo que decimos por la gran cantidad de restos de animales y abundancia de pesas de telar que han aparecido.

Se trata del único poblado ibérico por ahora, de esta provincia que, por sus características, puede ser Urci, o un poblado de su misma época y bajo su área de influencia, por lo que su importancia es trascendental”.

(La Voz de Almería, sábado 19 de febrero de 1.977)

                                                                                                                                                                                                                                 NUMISMÁTICA

Urkesken en la provincia de Almería, en la zona de los Vrcitani.
En la segunda mitad del s. II a.C. emitió tres series de ases, con el jinete lancero en su reverso.Hay dos monedas al parecer procedentes de esta ceca de Urkesken. Ambas monedas presentan en el anverso una cabeza imberbe de Hércules con sol delante y en el reverso un jinete con lanza sobre una palabra en caracteres ibéricos que se lee URKESKEN que puede identificarse con Urci. Un dato aproximativo es el del tipo de escritura ibérica del sur, que reduce el marco geográfico a lo que hoy es el sureste peninsular.

Monedas de bronce. Periodo entre 150 y 50 a de J.C:


1.- Anverso: Cabeza masculina de arte bárbaro hacia la derecha, con torques al cuello; delfín corto y delante, estrella. Grafía de puntos.
Reverso: Jinete con pilum, de arte bárbaro, avanzando hacia la derecha, sobre línea de exergo.
Debajo, leyenda de caracteres ibéricos del sur. Grafía linear. Leyenda del reverso: URKESKEN.
Ases con peso entre 17 y 18 gramos y de 28 m.m. de diámetro


2.-Anverso: Cabeza masculina de arte bárbaro, hacia la derecha. Detrás, delfín y, delante, estrella.
Reverso: Jinete con pilum, casco y cimera, hacia la derecha, sobre línea de exergo.
Sobre la línea, leyenda en caracteres ibéricos del Sur: Grafía linear. Leyenda del reverso: URKESKEN.
Ases con peso alrededor de los 14 gramos y diámetro de 26 m.m.

(Monedas iberas acuñadas en Benahadux en 2.010 con motivo de la inauguración de unas rotondas)

https://benazorin.wordpress.com/2009/01/01/biblioteca/

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LOS IBEROS

LA SOCIEDAD IBERICA

Hasta hace poco, no quedaba claro si por evolución  o por la llegada de nuevos pobladores con distinta y más avanzada cultura o por la mezcla de ambas, aparece en esta tierra el pueblo y la cultura “ibérica”, dejándonos múltiples y variados vestigios de su avanzado desarrollo cultural y tecnológico.

Actualmente, como consecuencia de los descubrimientos arqueológicos y los avances de la investigación, se considera a las poblaciones autóctonas peninsulares el principal protagonista de un proceso complejo que a lo largo de los siglos VIII y VII a. C. dio lugar a la formación de esta sociedad urbana y de clase en el sureste peninsular.

En este periodo se producen un conjunto de cambios manifestados en la definición de territorios políticos jerarquizados internamente, articulados en formaciones estatales nucleadas en torno a los “oppida”. Los “oppida” ibéricos eran el resultado de un proceso de concentración no solo de la población dispersa en distintos poblados precedentes que buscaban la protección de sus murallas, sino también de la concentración del poder y la propiedad en manos de los grupos aristocráticos.

Las grandes unidades étnicas del periodo anterior, tartessios y mastienos, se fragmentan en otras nuevas, la vez que se mencionan grupos étnicos diferentes a los anteriores y el área anteriormente ocupada por los mastienos se divide ahora entre los “bástulos”, que ocupan la costa, y los “bastetanos”, que se extienden por el interior en el área correspondiente a las actuales provincias de Granada, Almería y Murcia, y parte de las de Jaén y Albacete, territorio que en la antigüedad sería conocido como “Bastetania”.

IBERIA.

En la Península, fueron únicamente los habitantes de la fachada mediterránea, donde desemboca el Ebro, “Iber” o “Iberus”, quienes mantuvieron contactos con las culturas superiores. Las noticias que cuentan los primeros exploradores de esta parte del mundo aluden sólo a las regiones levantinas. Así se explica que las referencias geográficas del siglo V a de C. atribuyan a los íberos el poblamiento de las costas que van desde el Ródano hasta el Guadalquivir. Y todavía en el siglo II a. de C. el griego Polibio, que recorrió España por mar y tierra, afirma que “la parte que está hacia nosotros hasta las Columnas de Hércules, se llama Iberia, y la que da al Mar Exterior no tiene nombre común a toda ella”. 

Sin embargo, en los autores griegos posteriores, el nombre de Iberia pasa ya a designar a la península entera, y el de iberos a sus habitantes, lo mismo que sucede con los autores latinos con Hispania e hispanos.

A lo largo de la costa mediterránea, los “indigetes” se localizaban hacia lo que hoy llamamos Costa Brava, y los “layetanos” en la región de Barcelona. Luego, los “ilercaones” en la desembocadura del Ebro, los “edetanos” en Valencia y Castellón, los “contestanos” hacia Alicante, los “deitanos” en Murcia, los “mastienos” en Cartagena, los “libifenices” en Málaga y los “bastulos” o “bastetanos al este de Gibraltar.

En época de Augusto escribe Estrabón su “Geographiká“, utilizando fuentes de Polibios, Poseidonios, Artemidoros:

“La expedición de Heracles y la de los Phonikes a estos parajes, dieronle de sus habitantes la idea de un pueblo rico y de buena condición. Así pues, su sujección a los “Phoinikes” fue tan completa, que hoy día, la mayoría de las ciudades de la Tourdetania y de las regiones vecinas estaban habitadas por aquellos”

“El  tramo que va de Kalpe (Gibraltar) hasta Karchedón Nea (Cartagena), mide una longitud de dos mil doscientos estadios (407 kms.) y en ella viven la mayoría de los Batestanoi a los que se les puede llamar también Bastuloi”.

COMO ERAN, COMO VIVIAN

Sse cree que debieron ser personas robustas, de estatura media, en torno a 1,60 metros los hombres y algo menos de 1,55 las mujeres,
Las mujeres se ocupaban del hogar y de muchas de las labores agrícolas.
Entre las mujeres, el vestido está constituido por una fantástica superposición de túnicas, a veces decoradas con un galón paralelo al borde. En algunos casos se ajusta al talle con un cinto. La capa que las recubre reposa habitualmente sobre los hombros y se lleva abierta o cerrada por delante.
Los hombres llevan una túnica ajustada con un cinturón de ancha hebilla. En ocasiones se cubren con una capa que se fija sobre un hombro pasando bajo el otro.

La lana, junto con el lino y el esparto, serian la materia prima para la industria textil que debió tener un gran peso en su economía, llegando a comercializar sus productos. El tejido es una actividad en la que los iberos se distinguen de los otros pueblos de la península Ibérica. Las mujeres se dedican a este trabajo, y en cada casa se tejen vestidos. Los tejidos se cosen con ayuda de agujas de hueso o de bronce cuyas dimensiones generalmente son mayores que las de las agujas actuales, ya que estaban destinadas seguramente a perforar los gruesos mantos de lana con que se cubrían las túnicas.
Estrabón nos refiere sobre los tejidos ibéricos:
“Antes se importaban muchos tejidos de aquí. Hoy mismo, sus lanas tienen más demanda que las de los korakoy (célebre lana negra de Frígia). Y no hay nada que los sobrepase en belleza. Los tejidos finos que fabrican son también de gran calidad”.
Polibio habla de “las ricas capas de lino, teñidas de púrpura usadas por los turdetanos y mercenarios ibéricos de Aníbal” oponiéndose a “los bastos paños de los guerreros de la meseta”.

El proceso de confección de una pieza de tela era muy laborioso. Tras el esquilado y cardado de la lana se procedía al hilado. Obtenidas las madejas de hilo se realizaba el tejido, principalmente en telares verticales de pesas o bastidor, aunque tambien se empleaban otros más simples de cintura para piezas de reducido tamaño.

                                                                                        Los telares de bastidor estaban compuestos por un armazón de madera cuadrangular. Los manojos de hebras se agrupaban y tensaban mediante el empleo de pesas de arcilla (pondera) de peso regular y diferentes formas. La finalidad de estas pesas era mantener los hilos tensos mientras los trabajaban.

Los tejidos una vez terminados podían ser teñidos o decorados con tintes de origen vegetal o animal y también empleando tampones impregnados en colorante.

Importaban perfumes, productos de vidrio de los púnicos, y figuras, cerámicas, vino y aceite de los griegos. El pago de estos productos se efectuaba a través del trueque en productos agrícolas, ganaderos o con la actuación del cabeza de familia como mercenario, hasta la aparición de las monedas en esta zona.

Los poblados ibéricos se caracterizaban por la homogeneidad de sus viviendas. Las casas, de piedra y arcilla, eran de una sola planta y contenían dos o tres cámaras, rectangulares o cuadradas.
Los muros de las viviendas estaban formados por hiladas de piedras de forma regular hasta una altura de unos 40/50 centímetros y continuados con adobes hasta la altura del techo. Estaban revestidos con arcilla y una especie de estucos hechos con polvo de mármol y yeso.
El techo estaba formado por unas vigas de madera que sustentaban un entramado de ramas finas y paja, que a su vez estaba recubierto con una capa de arcilla.
El piso era de tierra batida cubierto con arcilla, o con cantos rodados y esteras de esparto o cáñamo.
Estos poblados carecen de edificaciones monumentales, las únicas construcciones que tendrían un papel importante en los poblados ibéricos son las instalaciones relacionadas con la defensa o el aprovisionamiento de la comunidad: fortificaciones, cisternas, graneros…

   Los iberos se dedicaban fundamentalmente a la agricultura y la ganadería. El cultivo del trigo, cebada y leguminosas eran fundamentales en su alimentación, junto con la carne obtenida de ovejas y cabras. Empleaban útiles de hierro, silex y madera  y utilizaban el arado y las yuntas de bueyes para realizare las tareas agrícolas. .

     La minería fue otra de las principales actividades económicas en época íbera.             El hierro extraído de las minas se usaba para fabricar herramientas y armas, la metalurgia del hierro fue uno de los avances más importantes en este periodo, importado por el pueblo fenicio.

La plata, el plomo y el bronce también eran trabajados por estos iberos, incluso el oro era empleado para fabricar pequeñas piezas de orfebrería como pendientes, hebillas, pulseras etc.

En la sierra de Gádor,  el hallazgo de una lámina de plomo con inscripción ibérica atestigua la actividad minera a la vez que nos deja constancia de su escritura de la que, hasta ahora, se sabe leer pero no su traducción.

El llamado plomo de Gádor, fue hallado en una antigua mina de galena en el Barranco del Rey de Pechina y se trata de una lámina de este material con unas dimensiones de 11 cm de altura, 17,5 de ancho, 0,2-0,3cm de grosor y 252,95 grs de peso en la que se han marcado una serie de signos a punzón y que corresponden con caracteres ibéricos.

 Según la transcripción de Gómez Moreno se lee así:

Interpretación:

“Debe tratarse de un documento de contabilidad, en el que se repiten conceptos seguidos de cantidades variables. En todas las líneas se repite la fórmula tarion?bi antes de las cantidades, lo que hace suponer que se trate del tipo de mercancía o de una unidad ponderal, pues bi parece ser un signo indicador de cantidad, como sugieren otras inscripciones ibericas y, además, recuerda la () que equivale a cinco en inscripciones de cantidad griegas.. Por otra parte, este signo va seguido de otros numerales, seguramente indicadores de unidades. A su vez, bilosti?s parece tratarse de un nombre personal, quizás bilostibas, según ha sugerido J. de Hoz, o bilostikes, o bilostikis, como apunta Untermann. Finalmente, el inicio de la segunda línea, basti, hace pensar en Basti, la actual Baza, nombre de la capital de los bastetanos”. 

  La elaboración del vino y del aceite alcanza en el mundo ibérico un gran peso. En ocasiones poblados enteros parecen haberse dedicado a la producción de vino, lo que demostraría el control que las aristocracias dirigentes ejercían sobre estas actividades.
La apicultura también era ejercida por este pueblo como lo demuestran los restos arqueológicos encontrados.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   Las virtudes de los iberos en la lucha son rápidamente apreciadas por los romanos que los integraron en sus ejércitos como mercenarios. A partir del siglo V a. de C. los guerreros ibéricos ocupan un lugar destacado en muchas batallas, tanto en Grecia como en Italia.
Los guerreros que no eran nobles combatían tanto como infantería pesada en formación como en guerrilla y disponían de un armamento compuesto por:

Armas ofensivas: el soliferreum o jabalina de hierro, arma arrojadiza a corta distancia capaz de perforar el escudo y clavarse en el enemigo, su puño era de facetas para facilitar el agarre. También llevaban una lanza de dos a tres metros.

La falcata o espada curva corta, con empuñaduras en forma de animal. En su vaina sujetaban también un cuchillo. La falcata es un tipo de espada corta hoja curva y asimétrica, en forma de sable aunque con doble filo en la zona de la punta. Ancha y pesada, la falcata asestaba golpes tajantes y punzantes. Al ser de pequeño tamaño (unos 50 cms de hoja), constituía un arma apropiada sobre todo para infantes. Se guardaba en una vaina de cuero con armazón de hierro, colgándose al costado por un tahalí.
Las espadas cortas ibéricas son incluidas en el armamento romano, como lo relata Polibio que, asistiendo a la toma de Numancia, nos señala: “Los romanos, durante la guerra de Aníbal, dejaron las espadas que usaban anteriormente y adoptaron las de los iberos. Imitaron también el proceso de fabricación, pero no pudieron imitar la excelencia del hierro y el cuidado de los detalles”.

La falcata se fabricaba con tres láminas de hierro soldadas “a la calda” entre sí. Unas profundas acanaladuras aligeraban el peso de la hoja, al tiempo que la embellecían. La lámina central de las tres que la componen se prolonga en una delgada lengüeta que forma el alma de la empuñadura, recubierta con cachas de madera o hueso. Vuelta sobre sí misma para proteger la mano, la empuñadura adoptaba la forma de una cabeza de caballo o de ave, y un remache a menudo dorado figuraba el ojo del animal, dotado probablemente de un carácter protector además de ornamental.

No encontraremos dos falcatas iguales ya que estas valiosas espadas se fabricaban de encargo, por lo que cada una tenía unas medidas según el brazo de su dueño. Su flexibilidad era tal que los maestros armeros la colocaban sobre sus cabezas doblándolas hasta que la punta y la empuñadura tocaban sus hombros. Si la espada volvía a su posición recta al soltarla de golpe era dada por válida, si no se fundía para volver a fabricarla.

Así describe Séneca (De Beneficis, V) la anécdota narrada durante un juicio por un veterano mutilado que se granjeó la benevolencia de Julio César. Esta historia describe el poder de la falcata, capaz de partir en dos un casco de bronce:

¿Recuerdas, César, aquella ocasión en la campaña de Hispania? Te habías torcido el tobillo, no podías andar, y estabas sediento. Uno de tus soldados recogió agua en su casco y te la trajo… ¿Tú crees, César, que podrías recordar perfectamente a aquel soldado que te ayudó? Y sin embargo no me reconoces, porque en aquel entonces yo era todavía un hombre completo; después en la batalla de Munda, perdí un ojo y parte de los huesos de mi cabeza… Tampoco reconocerías el casco que llevaba, porque una falcata hispana lo partió por la mitad”.

Armas defensivas: La caetra, escudo redondo de unos 50 a 70 cms de diámetro, fabricada en cuero o madera forrada de piel.

 

                                                                                         Los escudos estaban decorados al exterior con motivos geométricos y al parecer cada tribu tenía un dibujo representativo.                                                                                                                                                                           

 EL CABALLO                                                                                                                                          El caballo fue enormemente valorado por las sociedades ibéricas como elemento fundamental en sus actividades bélicas. El jinete guerrero sobre su corcel aparece en  un notable número de monedas  de distintas cecas, lo que demuestra su gran importancia en esta sociedad. Son múltiples los testimonios de los textos antiguos que hacen referencia a los caballos ibéricos, a su resistencia y a su brío y se hace referencia a los estimados y numerosos que eran los équidos entre las poblaciones iberas.

RELIGIOSIDAD Y DIOSES                                                                                                                      La religión ibérica tiene como principales santuarios los ríos, los manantiales o las cuevas. Se trata de una religiosidad que venera la naturaleza como un regalo concedido por los dioses. Los autores clásicos hablan de dioses y seres sobrehumanos con nombres griegos y romanos que eran venerados también por otros pueblos mediterráneos.

Tanit es la divinidad más representativa de esta religión. Es la Astarté fenicia, la Diosa Madre de los íberos que la consideran además de madre, nodriza y virgen. Es una diosa guerrera que cuida de sus devotos más allá de la muerte. Se la representa de mil maneras, la más conocida es en forma de una gran Dama alada acompañada de palomas, peces, serpientes conejos etc.
Esta imagen a veces se reemplaza por sus símbolos, una flor entre grandes alas con rosetas.

                La ofrenda de exvotos en sus santuarios sería la forma directa de llegar ante ella (como ante los demás dioses) para solicitar sus gracias.

Otros dioses venerados en esta época eran Baal Hammon y Melqart.

   Las necrópolis de la época ibérica estaban cercanas a los poblados. 

Sin embargo, no toda la población se enterraba en las necrópolis, sino sólo una minoría; a los que detentaban el poder político y por tanto económico.

 Para el resto de los habitantes probablemente bastaba con la cremación del cadáver, verdadera escena del rito funerario ibérico.

El cadáver se quemaba fuera de la necrópolis, en el “ustrinum”, y los restos óseos, carentes de toda materia orgánica, se depositaban dentro de una urna que se introducía en un hoyo, el “loculus”.

                                                                                                                Luego se  situaban sobre ella diversos materiales – adobes, piedras, tierra- que constituían el cierre propiamente del enterramiento. El ajuar del difunto, que evidenciaba su estatus, se enterraba con él y sufría también el proceso de purificación por la acción del fuego.

                                                                                                                                                                                                                                                                     

En Benahadux, en la finca de las Palmeras del Chuche encontramos uno de estos poblados ibéricos. Los romanos, tras ocupar la zona, construyeron una nueva ciudad cambiando su ubicación al vecino cerro del Paredón, posiblemente por estar mejor dotado para su defensa.

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LAS DOS TORRES

LAS DOS TORRES

En la carretera que une Benahadux con Almería, a mitad de camino entre el pueblo y la barriada del Chuche, se encuentra esta finca y su singular cortijo, recuerdo de un pasado en que la burguesía aprovechaba y transformaba estos edificios rurales en autenticas villas de recreo.

Fue levantado en  1868 por Bernardo Campos Rambaud, hacendado e importante industrial almeriense, que llegó a ser alcalde de Almería en 1841 y diputado en el periodo 1865-66. Fue construido como regalo de boda a su esposa Ana Medina Ximénez.

La construcción está realizada en sillares de piedra y enlucido de yeso, seguramente proyectada por Enrique López Rull o Trinidad Cuartara Cassinello, los dos arquitectos del momento.

El cortijo presenta una estructura donde la planta baja muestra a la izquierda los almacenes para, en un principio la uva, y más tarde, en 1.960, adaptados para  la naranja y con una gran puerta claveteada y a la derecha la vivienda del cortijero.

En la planta alta se coloca la vivienda del propietario, con una organización burguesa representativa, donde se

instalan en  la crujía exterior las habitaciones nobles (dormitorios y salón) y en la trasera las de servicio.

Destaca la organización de un jardín y un paseo de palmeras al eje de la entrada de la vivienda, delimitado con un poyete continuo, flanqueado en su extensión por granados y que llega hasta una fuente cuadrada adosada al muro que rodea la finca. Además de los naranjos como actividad comercial, la finca disponía de arbolado para autoconsumo y huertos. Para estos cultivos se disponía de dos balsas, una cegada y otra utilizada también para piscina durante el verano, todo un lujo para la época, que incluso disponía de un cuartillo para desvestirse.

El abastecimiento se obtenía con una fuente propia y la propiedad de horas del canal de San Indalecio.

El bloque principal responde al modelo de vivienda burguesa con fuerte impronta neoclásica, tal como muestra la regularidad y simetría de la planta y la composición equilibrada de la fachada. De dos alturas, crea un sorprendente volumen realzado por las dos torres circulares gemelas en las esquinas, dedicadas a palomar y añadidas en 1.879.

Las esquinas están reforzadas con sillares  de cantería. La cornisa y demás remates de la planta baja son de piedra labrada.

Los huecos están cerrados con rejería artística.  En la cubierta, cerrando el patio central, destaca el volumen del lucernario, habitual en las construcciones de esa época.

El 22 de Julio de 1936 un incendio arrasó la hacienda, pero la estructura robusta del edificio aguantó, así como a la posterior expropiación para su uso como almacén republicano.                                             Finalizada la guerra fue necesaria la restauración del edificio, de lo que se encargó el arquitecto almeriense Guillermo Langle Rubio, que mantuvo la torre izquierda ennegrecida en recuerdo del incendio que a punto estuvo de destruirla totalmente.

Esta nueva etapa va ligada a Dolores Godoy Campos, para quien el cortijo constituye una segunda residencia.  La familia Godoy vive aquí en un ambiente de lujo y distinción típico de la burguesía con intereses agrarios, que le permiten disponer de un cortijero cuidando y cultivando la propiedad, y un abundante servicio doméstico. Para ello la vivienda dispone de generosos 700 m2.

 

LA CAPILLA-PANTEÓN.

Frente a la puerta principal y al otro lado de la vía se dispone una capilla con portada ojival excavada en la roca y el panteón familiar.

En 1890, ya viuda, Ana Medina funda la capilla panteón para sus descendientes. Allí traslada los restos de su suegro, Campos Arredondo, y de su esposo, cuyo segundo apellido, Rambaud, aparece con cierta frecuencia en la historia almeriense del siglo XIX. De sus dos hijos, Rafael murió joven, y se dice que en Córdoba estuvo secuestrado por una partida de bandoleros.

José Campos Medina tiene de su matrimonio con Clotilde Sanchez Barranco, cuatro hijos, Ana, Clotilde, Bernardo y Dolores, que hereda la finca.

Bernardo Campos Sanchez casado con PresentaciónPeral Obispo, mueren a causa de la gripe del 18, y pasado los 10 años prescritos por razones sanitarias, pasan al túmulo familiar. A través de Dolores, la familia entronca con los Godoy ,                     ( Nicolás), de donde se siguen los hermanos Diaz Godoy, propietarios de la finca, mientras que la casa antigua pasaba a Carlos Godoy Campos y la parte del Panteón, llamada Finca el Boliche, a Nicolás Godoy Campos.

Se accede a la ermita a través de una pequeña avenida de palmeras y ágaves, que desemboca en una placeta de cipreses.

En la fachada, sobre la puerta ojival que lleva en forja las iniciales del  primer propietario (BCR), una hornacina alberga una virgen con niño, decapitados, y con un escudo indescifrable en el pedestal.

La parte interior es una bóveda de cañón con nichos laterales y dos pequeñas estancias a modo de capillas.

En el suelo una lápida con la inscripción:

“Bernardo Campos Arredondo, Bernardo Campos Rambaud, Ana Medina Ximenez, Rafael Campos Medina, Clotilde Sanchez Barranco, Bernardo Campos Sánchez, Presentación Peral Obispo, Bernardo Campos Peral, María del Milagro Campos Peral, Dolores Campos Aguilar, Rafael Torres Salcedo, Manuel Torres Campos, Antonio Torres, Ana Rapallo Campos, Amalia Godoy Campos, Emilio Godoy Campos, José Godoy Campos.

D.E.P. Las familias de Campos Peral, de Rapallo Campos, de Torres Balbás y de Godoy Massa dedican este recuerdo al eterno descanso de sus almas. 30 de noviembre de 1.952”.

Durante la guerra civil, el panteón fue profanado y saqueado, removiendo los cuerpos de sus ataúdes y esparciendo los huesos por el suelo de la ermita. Los familiares tuvieron la paciente tarea de reconstruirlos y excavar una fosa de unos dos metros de profundidad, donde fueron depositados y cubiertos con esta lápida.

Hay otras lápidas individuales con las siguientes inscripciones:

“Dolores Campos y Aguilar, Viuda de Torres, 27 de julio de 1884 R.I.P”.

“El Exmo Sr. Don Bernardo de Campos Rambaud falleció el 5 de noviembre de 1886 R.I.P”.
“Don Francisco Díaz Alvarez falleció el 18 de mayo de 1915 a los 67 años de edad R.I.P. Recuerdo de su esposa e hijos”.

“ El Ilustrísimo Señor don Juan Carreño Sánchez, teniente coronel retirado de la guardia civil, caballero de la Real Orden de san Hermenegildo, benemérito de la Patria del Mérito Militar, falleció el 1 de enero de 1925 a los 68 años de edad. R.I.P. Triste recuerdo de su esposa e hijos”.

“María Ángeles Carreño Vargas, falleció el 6 de abril de 1969. D.E.P. Tus hijos y nietos no te olvidan”.

Hay varias actas enmarcadas de concesión de indulgencias para quienes apliquen misas, comuniones, rosarios y demás por los que allí descansan.

Una, fechada el 31 de diciembre de 1895, es una cuartilla manuscrita del Obispo don Santos Zárate concediendo 40 días de indulgencia.

Otra de 100 días concedida por el cardenal Antolín, arzobispo de Toledo.

Otras cuatro, por 40 días cada una, por Jaime Cardona y Tur, obispo de Sión, pro-capellán mayor de Su Magestad y pro-vicario general del Ejercito y la Armada.
Otras cuatro de don José María de Cos, arzobispo-obispo de Madrid Alcalá.

LOS CAMPOS.

JOSE LUIS RUZ MÁRQUEZ

Escudo de “Los Campos” procedente del cortijo de las dos Torres y conservado en la casa de don Carlos Díaz Godoy, en la Calle Huelva de Almería.

Presenta el campo partido:

I-cuartelado -1º y 4º un árbol y al pie un lobo pasante. 2º y 3º tres palos.

II- león rampante.

D. Bernardo de Campos Arredondo y su hijo D. Bernardo Campos Rambaud, ocuparon cargos de Síndicos o Regidores en el Ayuntamiento almeriense entre 1.835 y 1.849.
Durante el periodo desamortizador el edificio del convento de San Francisco fue adquirido por Bernardo de Campos Arredondo.

Los Campos en la política almeriense.

Día 1 de enero de 1.821.
Alcalde 1º: D. Bernardo de Campos Arredondo.
Concejales:
Jose María Älvarez Campana, Joaquín J. Martinez, Pedro José Fernandez de Beloy, Miguel Antón, Rafael Mª Sebastián, José Rincón Antigas, Juan Berbel, Francisco Perez, Vicente Martinez Carvajal, Pedro Sánchez Morales, Ramón Algarra y José Puche.

Día 1 de octubre de 1.833.
Regidores:
Bernardo de Campos Arredondo, Ramón Gutierrez, Manuel J. Gómez Fernández, José Jover y Giral, Salvador García, Juan Campos, Joaquín Ximenez Navarrete, Leonardo Ortuño, Eusebio del Olmo y Jerónimo Cañizares.

Día 6 de abril de 1.838.
Alcalde 1º: José del Olmo.
Alcalde 2º: José de Vilches.
Alcalde 3º : José Leal de Ibarra.
Síndico: Bernardo de Campos Arredondo.

Día 11 de abril de 1.843:
Alcalde 1º: Bernardo de Campos Arredondo.
Alcalde 2º: Rafael de Medina.

Día 1 de enero de 1.846.
Alcalde: José Puche y Perceval.
Teniente de alcalde 1º: Miguel Gómez Puche.
Teniente de alcalde 2º: Bernabé Morcillo.
Teniente de alcalde 3º: Bernardo de Campos Rambaud, que pasó a Diputado Provincial el 31 de agosto de 1.847.

Día 29 de julio de 1.856.
Tras la sublevación, la Autoridad Militar destituye al Ayuntamiento y nombra en su lugar a:
Alcalde 1º: José Jover.
Alcalde 2º: José Ignacio Puche.
Alcalde 3º: Pedro Fernandez.
Regidores: José Falconi, Bernardo de Campos Rambaud, Leonardo Ortuño, Eleuterio Carrascosa, Buenaventura Camella, Julián Jiménez, José Manuel Aguilar, Cayetano Pastorfido, José de la Cruz, José de Roda, Serafín de Torres y Manuel Fernandez.
Día 1 de diciembre de 1.865
D. Bernardo de Campos Rambaud es elegido Diputado Provincial por Almería..
Elecciones
Legislatura: 1865-1866
Circunscripción: Almería
Distrito: Almería
Electores: 6961
Votantes: 5446
Votos obtenidos: 2849
Nº credencial: 325
Fecha de alta: 10/04/1866
Fecha de baja: 30/12/1866
Fecha de jura/promete: 11/04/1866

Don Bernardo Campos Rambaud fallece el día 5 de noviembre de 1.886.

                                                                                        

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HERÁLDICA

VIZCONDE DEL CASTILLO DE ALMANSA

ALMANSA

El cortijo de San Miguel, en Benahadux está blasonado, entre otros, por el escudo del vizconde del Castillo de Almansa, título nobiliario concedido a esta familia por el rey Carlos III.
Juan de Almansa, vino a Almería con las tropas del condestable Bernardino Fernández de Velasco y quedó a poblar la ciudad de Almería, donde sus hijos tuvieron repartimiento.
José de Almansa, su segundo nieto, obtuvo del rey en 1.659 la merced de la alcaldía del castillo de Tabernas y en la que sucedió su hijo Baltasar de Almansa León, regidor perpetuo de la ciudad de Almería y su sargento mayor. 

Este caballero, en cumplimiento de una real cédula obtenida en 1.644, cambió la alcaldía de este castillo por la de otro, el de San Pedro, en la costa del levante almeriense.
En 1.640, se unió en matrimonio con doña Jerónima de Solís, descendiente de Alvaro de Solís, hijodalgo oriundo de Jerez de la Frontera que sumaría su Sol Heráldico a las armas de Almansa.
Baltasar de Almansa Solís, II alcaide del castillo de San Pedro, se hizo religioso, dejando del matrimonio que con Josefa Iravedra Páez Jaramillo había contraído, varios hijos, entre ellos a José de Almansa quien le sucedió como III alcaide del castillo de San Pedro. 

Con su hijo entraría este linaje almeriense en la nobleza titulada cuando, en 24 de julio de 1.773, el rey Carlos III hizo Vizconde del Castillo de Almansa a Miguel de Almansa Uriarte, en atención a los méritos de sus antepasados y al haber hecho renuncia de la alcaldía del castillo de San Pedro, en favor de la Corona.
Regidor perpetuo de Almería, falleció en 1796 dejando por toda descendencia un hijo, Francisco, que optó por la vida religiosa por lo que le sucedió en el título su hermano Rafael de Almansa Uriarte, quien tuvo de su matrimonio con María Careaga una sola hija, Micaela, que contrajo matrimonio con su tío Fernando, de cuyo enlace nacieron:
Rafael, casado con Juana Mon, teniente coronel de Guardias Españolas en las guerras de Francia, y alcalde de la capital en 1823 hasta 1.829 que fue procesado por precarlista.
Miguel de Almansa y Almansa, IV vizconde del Castillo de Almansa, poseedor en 1832 del mayorazgo familiar Falleció en 1836 dejando de su matrimonio con Asunción Pérez de Herraste y Enríquez, tres hijos: Indalecio, abo­gado y esposo de Natividad Tavira.
María del Mar y:
Miguel de Almansa Pérez de Herrasti, V vizconde del Castillo de Almansa, que contrajo matrimonio con María Concepción Cañavate y Gámiz, hija de los marqueses del Cadimo, de la que dejó descendencia:
Fernando de Almansa Cañavate, sucesor en el título por cesión de su madre en 1871, VI vizconde del Castillo de Almansa, casdo con María del Carmen Arroyo y Molina, hija del barón de Toga, siendo hijo de esta unión:
Fernando Almansa y Arroyo, VII Vizconde del Castillo de Almansa que casó con Dolores Cuevas y Bringas, y luego barón de Toga en 1887.
Tres fueron los hijos varones de este matrimonio: José María, nacido en Benahadux en 24-6-1887, VIII vizconde del Castillo de Almansa desde 1918 y esposo de Natividad Valverde y Márquez.
Miguel, barón de Toga, soltero y Fernando Almansa y Cuevas, casado con Isabel Hurtado Jiménez de la Serna y fallecido sin hijos por lo que el título marquesal del Cadimo recayó en su sobrino, el hijo primogénito de su hermano José María:
Fernando Almansa y Valverde, noveno vizconde del Castillo de Almansa, barón de Toga, marqués del Cadimo, con sucesión de su enlace con María Francisca Moreno-Barreda en la persona de don Fernando de Almansa Moreno-Barreda, diplomático, décimo y actual vizconde del Castillo de Almansa y antiguo jefe de la Casa Real de S.M. el Rey.

MARQUESES DE CADIMO

Creación:
Título creado por Felipe V, rey de España por carta de 09-10-1713 a favor de
Alonso de Gamiz y Cerón, 1. marqués de Cadimo.

BENAHADUX.- En la fachada sur del cortijo de San Miguel se encuentra un  escudo de armas. adornado de  hojas, frutas y cintas que está timbrado  por una corona marquesal y tiene el campo medio partido:

I, cortado: 1- de  azur, cinco torres de oro puestas en aspa. Armas de GAMIZ. 2- de plata, un león rampante, de gules. Armas de CERON.

II, cuartelado en aspa: 1º  y 4º una lis, acompañada de dos rosas: y 2º y 3º otra lis  acompañada de otra rosa.

Pertenece este blasón, al igual que la alegoría heráldica que adorna una de las ventanas del edificio al marquesado del CADIMO. dignidad crea­da en 24-6-1713. con el vizcondado previo de Atalaya para Alonso de Gámiz y Cerón, Torres y Portugal, caballero de Calatrava desde 1698 . Sucedió a este señor su nieto Alonso de Gámiz, Torres Portugal Mendoza y Barnuevo en 1763 y a éste su primogénito, Manuel de Gámiz Leategui, marido de Concepción Alvarez de Sotomayor, de la que ya había enviudado en 1795, año en que solicitó real licencia para casar con Juana Muñoz.

Anduvo el título en otros miembros del linaje hasta que al fin recayó en Manuela Gámiz, esposa de Fernando Cañavate y vecina de Jaén, donde nació su hija Concepción que casó con Miguel de Almansa y Almansa V vizconde del Castillo de Almansa.

Titulares

Alonso de Gamiz y Cerón, 1. marqués de Cadimo.

 Bartolomé de Gamiz y Mendoza, 2º. marqués de Cadimo.

 Alonso de Gamiz y Mesia de La Cerda, 3. marqués de Cadimo.                                                                       

María Manuela de Gamiz y Laegui, 4ª marquesa de Cadimo.                                                                       

Fernando Cañavate y Gamiz, 5º. marqués de Cadimo.                                                                                

María de la Concepción Cañavate y Gamiz, 6ª marquesa de Cadimo.                                                             

Fernando de Almansa y Cañavate, 7º. marqués de Cadimo.                                                                  

Fernando de Almansa y Arroyo, 8º. marqués de Cadimo.                                                                  

Fernando de Almansa y Cuevas, 9º. marqués de Cadimo.                                                                               

Fernando de Almansa y Valverde, 10º. marqués de Cadimo.                                                                              

Miguel de Almansa y Moreno-Barreda, 11º. marqués de Cadimo.                                                                 

MINISTERIO DE JUSTICIA                                                                                              28308 ORDEN de 7 de noviembre de 1.991por la que se manda expedir, sin prejuicio de tercero de mejor derecho, Real Carta de Sucesión en el título de Marqués de Cadimo a favor de don Miguel de Almansa y Moreno-Barreda.

Visto lo prevenido en el Real Decreto de 27 de mayo de 1.912, de conformidad con los informes emitidos por la Diputación de la Grandeza de España y la Subsecretaría de este Departamento y de acuerdo con el Consejo de Estado, este Ministerio, en nombre de Su Majestad el Rey (q.D.g.), ha tenido a bien disponer que, previo pago del impuesto correspondiente, se expida, sin perjuicio de tercero de mejor derechjo, Real Carta de Sucesión en el título que se indica más abajo a favor del interesado que se expresa.

Título: Marqués de Cadimo.                                                                                         

Interesado: Don Miguel de Almansa Moreno-Barreda.                                             

Causante: Don Fernando de Almansa y Valverde.                                                                                 

Lo que digo a V. I. para su conocimiento y demás efectos.                                                                    

Madrid, 7 de noviembre de 1.991.                                                                                                                              

De la Qadra Salcedo y Fernandez del Castillo.                                                                                                   

Ilmo. subsecretario de Justicia.

BARÓN DE TOGA

La baronía de Toga, a la que alude uno de los adornos de las ventanas de la casa, es de origen valenciano y la poseía en 1798 Cayetana Carroz, según una relación de barones concedidos en Valencia que se confeccionó aquel año, y no fue formalizada como dignidad nobiliaria hasta el 24-2-1868 en que le fue concedido el título a José María Arroyo y Carroz, cuya hija María del Carmen le sucedió en 1877, casada con Fernando de Almansa Cañavate.

MAYORAZGO DE PERCEVAL

El compuesto Pérez de Perceval  tiene su origen en  el   matrimonio que contrajeron Antonio Pérez de  Haro (descendiente de los señores de Vizcaya y bisnieto de Esteban Pérez, infanzón del reino de Aragón, uno de los caballeros conquistadores de Alhama y  Fiñana y guarda de los reyes Católicos) con Juana de Perceval Vallejo y  Quevedo, hija de Pedro y nieta de Cristóbal de Perceval, a quien hallamos testando en 1.522 en su   torre-fuerte de Benahadux, a donde se  había retirado huyendo del terremoto   y  la  epidemia que asolaban la ciudad.

Los descendientes de ese matrimonio, guiados por la máxima de su divisa “Pérez  de  Perceval      guerrero por mar y  por tierra fuerte”, ocuparon cargos en el  gobierno de  la ciudad, en el ejército,  la iglesia y la Inquisición. De esta situación de poder e influencia  nacería el dicho popular  “Si a  Almería fueres,  líbrete Dios de Puches, Percevales  y Pérez”.

MAYORAZGO DE LA SANTA CRUZ

En el cortijo llamado del Mayorazgo hubo un escudo de piedra que desapareció hace muchos  años pero se conserva un dibujo: va timbrado por casco, adornado de lambrequines y con el campo cuartelado por una cruz flordelisada: I y IV) de plata, un león rampante de su color natural: y II y III) de azur, una estrella de siete puntas, de oro. Armas de SANTA CRUZ.

En tres de agosto de 1457. estando en la ciudad de Jaén, dio  el rey Enrique IV un privilegio en que se lee: ” conosciendo a vos el bachiller Gonzalo Rodríguez de Santa Cruz, mi físico que fuisteis armado caballero por mandado del rey don Juan mi señor y padre a vuestros hijos e hijas, vuestros nietos y nietas y de los que de ellos descendieren… sean hijosdalgos notorios  de solar conocido “.

De este médico real, fue hijo Fernando, padre a su vez de Antonio de Santa Cruz, vecino de Almagro, ganador de un pleito de hidalguía con el concejo de aquella villa (12-10-1535), en la Real Chancillería  de Granada, y el cual tuvo de Catalina Bravo, su mujer, dos hijos: José, que ganó ejecutoria en juicio contradictorio con la villa de Villacarrillo en 1573 y casó con Isabel de la Trinidad y:

Eugenio de Santa Cruz Bravo, natural de la ciudad de Guadix, sirvió el oficio de escribano de aquel concejo y vivió casado con Micaela Saavedra, teniendo de aquella unión a: Antonio, muerto en Guadix sin sucesión de su esposa Isabel de San Martín; Diego, chantre de la catedral de Guadix y:

Juan de Santa Cruz  Saavedra, bautizado en Guadix, 13-4-1559, y casado en Almería con la poseedora del mayorazgo de Leonor de Ayala, Francisca Cano Palenzuela, a favor de cuyos comunes hijos testó este señor en Almería, 8-2-1633, disponiendo entre otras cosas, que ” luego después de mis días, dos esclavos que tengo, llamados el uno Francisco, que lo lleve doña Juana, mi hija, y el otro llamada María, que lo haya doña María, mi hija. Además de esta María, casada en Gádor con José Marín, y de Juana, fallecida soltera, tuvo otras dos hijas: Ana, casada en Santa Fe de Granada con Andrés de Venegas, y Micaela, esposa de Juan de Palenzuela el Mayor, vecino de Benahadux y un hijo:

Juan de Santa Cruz Cano, confirmado en Pechina en 1-5-1619, testó en Almería el 27-8-1661, no tuvo descendencia de su primera esposa María Buscán y Zúñiga, natural de San Lucar de Barrameda, y sí de la segunda:

Teresa, hija del contador de Almería Luis Casquer de la Cadena y de su esposa María de Navarrete.

Francisco Nicolás de Santa Cruz Casquer, bautizado en la catedral de Almería en 29-10-1661, y casado en Santiago en 19-7-1682 con Elvira Pinelo, de la que solo tuvo una hija, Francisca Tomasa, bautizada en Santiago en 5-10-1683, y casada con Felipe Pérez de Perceval y Medrano, en cuya descendencia continuó el mayorazgo de Ayala y Santa Cruz.

Alvaro Iñigo de Santa Cruz, natural de Burgos, pasó a Almería donde casó con Costanza, hija de Rodrigo Fajardo, general de la costa. Un hijo de ambos, Jerónimo de Santa Cruz trasladó su casa a Murcia convirtiéndose en tronco de la rama de Santa Cruz en aquella tierra.

CAMPOS

Procedente del cortijo de las dos Torres, en Benahadux, se conserva en casa de don Carlos Díaz Godoy, en la calle Huelva de Almería, un escudo de piedra con el campo partido: I ) cuartelado :1º y 4º) un árbol y al pie un lobo pasante, 2º y 3º) tres palos; II) león rampante.

Según el propietario estas armas bien podrían ser las del linaje de Campos, familia asentada en Almería a principios del siglo XIX, procedente de la Alpujarra en cuyas villas de Laujar, fondón y Paterna sirvió cargo de regidores, como en la capital lo hiciera Bernardo de Campos en 1811, luego alcalde desde el 1-1-1821.

Jose Luis Ruz Márquez. Los escudos de Almería.                        https://benazorin.wordpress.com/2009/01/01/biblioteca/

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