LAS MINAS DE AZUFRE DE LA PARTALA EN BENAHADUX

LAS MINAS DE AZUFRE 

 Además de los criaderos de Las Balsas, en Gádor, existen importantes mineralizaciones de azufre en el término de Benahadux, también en el borde nororiental de la Sierra de Gádor. El hallazgo fortuito de azufre en 1873 en el Cerro de los Lobos, y posterior

descubrimiento de una gran bolsada de de azufre veteado en la concesión denominada El Cordonazo, propició una avalancha de registros en la comarca.

Fuera de la zona de Las Balsas la mayoría no resultaron satisfactorios, excepción hecha de El Trovador, a poco más de un kilómetro al suroeste del núcleo urbano de Benahadux. La demarcación de 12 cuadrículas mineras (120.000 m2) en la zona de Las Yeseras de La Partala bajo denominación de El Trovador fue llevada a cabo por Francisco Díaz Abad, natural de Pechina, el 5 de mayo de 1877. Apenas un año después, el 13 de julio de 1878 Francisco Díaz fallece víctima de la tuberculosis, con apenas 30 años. Su padre y único heredero, Manuel Díaz Felices, muere poco después, pasando la titularidad de la mina a los hermanos de este, Juan y Nicolás.

 La avanzada edad de estos y su alejamiento del sector minero les llevan a vender el 80% de las acciones de la mina a Indalecio Córdoba Escámez, vecino de la capital, según consta en escritura pública del 20 de abril de 1881, a cambio del pago de 1.250 pesetas “en monedas de oro y plata”. El señor Córdoba tenía registradas por aquel entonces 8 concesiones mineras para extraer plomo en distintos lugares de Almería, Gádor y Níjar, y una concesión para aguas subterráneas en Benahadux. Alrededor del mismo se configuró un grupo familiar con intereses mineros en distintos puntos de la provincia, del que constan registros de minas hasta principios de la década de los sesenta del siglo XX.

 Siguiendo la tónica habitual de la minería almeriense, el criterio de explotación en todo el coto fue el de la rapiña, a pesar de que el criadero se presentaba en forma de estrato. Como señala la Revista Minera: “La explotación en general no ha sido ni muy ordenada ni muy científica, si se exceptúa la de la excelente mina La Familia (…) El criadero se ha atacado por muchos pozos, sin jaulas ni buenos elementos mecánicos, sino por medios bastante primitivos, como el de las espuertas colgadas de cuerda sin fin.”

 Este diseño de “Malacate” de la Partala es bastante original, pues lo normal es que el “circuito” por donde marcha el animal de tiro esté a ras de suelo y el “tambor” del malacate esté situado en la parte de arriba de la pértiga, como aparece en el dibujo de abajo perteneciente a la “Unión Minera” de Múrcia.

El diseño de la Partala parece más consistente, pues al estar el tambor empotrado en el suelo no necesita el entramado del andamiaje del de la Unión y puede aguantar más el peso de las cubas al hacer menos palanca sobre la pértiga. Tal vez este sea el motivo de su diseño.

Además de azufre, en Benahadux se encontró alunita y una nueva especie mineralógica que se denominó “calafatita”, en honor de D. Juan Calafat, del Museo de Historia Natural de Madrid. De este mineral se podía extraer sulfato potásico, alúmina y ácido sulfúrico. Sin embargo, en un primer momento se despreció, acumulándose en los vertederos. Precisamente, la calafatita encontrada en El Trovador disfrutada de mucha ley en sulfato potásico.

 Para el beneficio del azufre se intentaron diversas soluciones técnicas, decantándose las explotaciones de Las Balsas (Buen Viento Corre, La Familia y Dos Hermanas) por una evolución del modelo de horno italiano (calcarona) que se denominó Horno Gil. Sin embargo, las pérdidas seguían siendo altas, y finalmente fueron sustituidos por los Hornos Claret, que mejoraban el tratamiento de minerales de baja ley (5).El Trovador fue la última explotación en construir instalaciones para el beneficio del azufre, en un momento en el que los criaderos mostraban ya evidentes signos de agotamiento.

 En el número 10.190 del periódico La Crónica Meridional, de Almería (5 de mayo de 1894) se informa de la reciente construcción de una fábrica en dicha mina, que produciría azufres de la máxima calidad. A continuación, señala que “Esta fabricación por vapor de agua tiene privilegio de invención por la novedad de sus aparatos, y por la bondad de sus productos está premiada con gran medalla de oro por la Academia de inventores de París. Los azufres se venden sólo y exclusivamente en “La Partala” y su precio es el mismo que en las minas de las Balsas de Gádor; para cargar por órdenes, diríjanse a don José Batlles, comercio Las Filipinas, calle Real, Almería.”

 Para entonces la titularidad de la explotación había sido traspasada de Indalecio Córdoba Felices a su hija Adela Córdoba Soler, su sobrino Aureliano Buendía Córdoba y su cuñado Vicente Batlles Benítez, mediante escritura pública de 16 de diciembre de 1891.No se ha encontrado vinculación alguna con El Trovador del hombre de negocios neoyorquino William Dexter Marvel, al que en alguna web local se vincula con las minas de La Partala. De Marvel sabemos que, justo por aquellos años, fue el primer concesionario de la cercana línea férrea entre Sierra Alhamilla y Almería, concesión que acabó perdiendo tras un largo litigio en los tribunales, a manos de Herman Borner.

 Tras la Primera Guerra Mundial la minería en toda la Sierra de Gádor se encontraba ya en una situación agónica, y en un estudio aparecido en 1918 el Boletín Geológico y Minero se señala que “actualmente la minería está en gran decadencia y únicamente se trabaja alguna mina de plomo de escasa importancia y los criaderos de azufre de las Balsas de Gádor”. No obstante, durante los años treinta se supone que la sociedad minera debería seguir desempeñando alguna actividad, pues en el expediente de la concesión consta un escrito de Vicente Abad Madolell, viudo de Adela Córdoba Soler, fechado el 20 de enero de 1930, mediante el que solicita infructuosamente notas registrales de dicha concesión. Su petición resulta denegadas al considerar la Jefatura de Minas que las acciones de Adela no entraban en el testamento, pues ella las había vuelto a ceder al padre “con la licencia de su esposo”. Con vecindad en Vallecas (Madrid) Abad Madolell era titular de 106 registros de minas en toda la provincia de Almería. Todas ellas eran de hierro, salvo tres de carbón en Serón y una de azufre en Paterna del Río.

 Más adelante existe una referencia aislada a la existencia de trabajos de investigación minera de alúmina en Benahadux por la empresa pública Adaro en algún momento entre su creación (1942) y 1959, pero ignoramos si la actividad en El Trovador tuvo continuidad en algún momento posterior. En cualquier caso, a diferencia de lo ocurrido en la mayoría de los distritos mineros almerienses, el abandono de las explotaciones no obedeció a la falta de rentabilidad, sino al agotamiento del mineral, del cual existía una elevada demanda para sulfatar la uva de embarque cultivada en nuestra provincia, y que debía ser importado en grandes cantidades.

 Con la entrada de la Ley de Minas de 1973, la Administración intenta notificar a Indalecio Córdoba o Herederos los trámites necesarios para la continuidad del registro. Desde el Ayuntamiento de Benahadux se indica que estas personas son desconocidas, publicándose anuncio en el Boletín Oficial de la Provincia y decretándose el 30 de julio de 1981 la caducidad de la concesión.

 Existe otra “Concesión” con el nombre de “Mi Marianillo”, registrada por Carlos Martínez en 1882 para la explotación de azufre en el término municipal de Benahadux. Expediente 12.307 (antiguo 12.977), en caja 394.

 “Mucho se ha. venido hablando sobre la riqueza descubierta, hace seis ó siete años, en el sitio llamado Las Balsas de Gádor; hasta el extremo de creer muchos que eran exageraciones de las personas interesadas en aquellos terrenos, por mas que los resultados obtenidos hasta el día han venido probando de una manera cierta cuanto en un principio se dijo…

…Nosotros hemos sido testigos, en el día mismo de nuestra expedición, de haberse descubierto en el sitio llamado la Partala, legua y media antes de llegar á las Balsas de Gádor, un manto de este mineral, un rico y tan parecido al que se extrae de la mina Buen tiempo corre que cotejados, nadie puede dudar que, es del mismo terreno ó manto. La mina donde se ha descubierto esta nueva riqueza tiene por nombre Mi Marianillo y los socios son todos de esta ciudad”…

 Desde finales del siglo XIX hasta 1952, se estima pudieron extraerse 400.000 toneladas de mineral, algo menos que en Las Balsas.

 MARIO LÓPEZ MARTINEZ http://www.patrimonioandaluz.com/

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