LA MINERÍA EN LAS BALSAS DE GÁDOR-1

Francisco Gisbert.  La Crónica Meridional.. Almería, 5 de enero de 1.895.

 LAS MINAS DE AZUFRE DE LAS BALSAS DE GÁDOR.

 A unos 12 kilómetros de Almería, contados sobre la carretera de Lorca, parte hacia la izquierda un ramal de unos 5 kilómetros próximamente, que va  a las ricas minas de azufre enclavadas en la sierra de Gádor, paraje nombrado Balsas de Gádor, (¿término de Alhama la seca?).

La Sierra de Gádor ha tenido desde principios de este siglo una gran importancia, que aún conserva, por la abundancia y pureza de sus plomos; las minas de esta comarca han sido la escuela de donde han salido los inteligentes obreros inventores del sistema de laboreo llamado “trabajos de andaluces”, y del sistema de clasificación por medio del “garbillo”, a que tenían que acudir muchas veces por la falta de agua. Esta Sierra, que casi atraviesa de E. a O. la provincia de Almería, está formada por un terreno bastante accidentado, de escasa vegetación, y en el que se pueden distinguir los tramos más distantes de la escala geológica, así es que mientras unos señalan la existencia del terreno Permiano en dicha Sierra, otros señalan la del Plioceno, habiendo datos que permitan asegurar la presencia de muchos tramos de terrenos intermedios. Pero como los trabajos de la Comisión del Mapa Geológico de España no se ha extendido aún por este intrincado paraje,; como solo existen algunos informes y monografías sueltas de interés completamente local, y por lo mismo impropios para poder trazar la fácies general del terreno; y como por otra parte, no he tenido ocasión de recorrer esta Sierra en toda su longitud y con el detenimiento necesario, me limitaré a su extremo oriental, donde están las minas de azufre…

… El orden en que se presentan las diversas especies minerales es: caliza, margas, anhidrita, yeso y azufre, viniendo después unas arcillas cuarzosas, sin haber llegado aún a encontrar la zona de conglomerados que en el Mioceno  (o aún en el Trias si se comprobase su existencia a un nivel inferior) debían aparecer, por lo que es de suponer que si se hicieran investigaciones profundas, acaso se repitiese la formación de azufre, puesto que no se ha pasado del tramo medio del Mioceno. El azufre se presenta entre el yeso  y la arcilla, unas veces en nódulos y otras en vetas de espesor variable. En general está el azufre formando un manto cuya riqueza oscila entre el 90 y el 15 por 100, pudiéndose asignar como término medio un 30 por 100, pues el azufre de alto tipo está limitado a pequeñas geodas, en algunas de las cuales se han llegado hasta el 97 por 100. El espesor del manto de azufre varía entre muy extensos límites, pues unas veces solo tiene algunos centímetros de espesor, mientras otras han tenido más de 38 metros, como se comprobó en la mina Buen Viento Corre, donde se alcanzó el mantop por medio de un pozo de 18 metros y se continuó hasta los 56 en la zona aguada.

 Las vetas de azufre amarillo casi puro se presentan a veces estratificadas paralelamente, y alternando con azufre negro bituminoso, pero de ordinario están sin orientación determinada, entrecruzándose para limitar trozos irregulares de margas yesosas impregnadas de azufre de poco tipo, de modo que en general el manto de azufres se asemeja en su aspecto a un criadero de los llamados “stockwerks”. Son frecuentes las fallas y cuñas que atestiguan claramente dislocaciones posteriores a la formación de este criadero; y haciendo la salvedad de estos accidentes geológicos, se puede decir en términos generales, que el criadero presenta ondulaciones concordantes con el relieve topográfico, aunque menos acentuadas.

Las concesiones de azufre, en número de unas 40, ocupan una extensión de 400 hectáreas próximamente.

De estas minas solamente la Buen Viento Corre, La Gracia, La Familia, Fin de Año y 2º Cordonazo están en explotación productiva, pues las demás no siempre se laborean, y cuando lo hacen, es más bien con labores de investigación o con labores de rebusca. La explotación comenzó hacia el año de 1.875.

 El sistema de laboreo es muy variable y en relación naturalmente con la forma y potencia del criadero. En general es el sistema de huecos y pilares, aún cuando algunas veces entregado el laboreo a contratistas, han seguido el sistema de arrancar azufre donde lo haya, sea en la forma que fuere y dure la excavación lo que dure y así se explica el porqué hay hoy día tantas minas paralizadas.

El arranque del mineral se hace  a pico o con cuña y marro. Cuando la riqueza del mineral no es grande suelen emplear la polvora, pero solo en los cabos de galerías aislados, en los demás casos no se emplea por ser el azufre muy combustible. Si se abre camino la idea de emplear los barrenos de cal, creo que se habrá conseguido un buen resultado, que se podría completar llevando en la zona rica y potente una explotación de labor atravesada con relleno y en sentido ascendente, para que las partes que a cal agriete por su hinchamiento se desprendan sin recurrir a la cuña ni a la barra.

La extracción se hace con tornos y con malacates de rosario que llevan en los esportones de contrapeso los rellenos y materiales de fortificación. Estos malacates son bastante usados en la provincia de Almería, pero en la sierra de Cartagena no he tenido ocasión de ver ninguno, a pesar de haber muchas minas que están en el caso de emplear este ingenioso aparato que llena perfectamente las condiciones mecánicas de su objeto.

Los cables que se usan son los de abacá, pues los metálicos no se emplean para nada porque se corroen fácilmente a causa de estar la atmosfera constantemente cargada de ácido sulfuroso que pasa a sulfúrico a expensas del aire húmedo.

El desagüe se hace con  cubas y con bombas, pero unas y otras duran poco porque las aguas sumamente cargadas de sulfatos y aún de un poco de ácido sulfúrico libre, acaban por destruir todas las partes de hierro, bien por ataque directo del ácido, bien por concentración de otros metales por medio del hierro. Las bombas que ahora emplean son de bronce, no habiéndose ensayado aún las de plomo y estaño con un poco de antimonio o de alguna otra aleación inatacable. El agua no es muy abundante, lejos de ello, en algunas minas han profundizado más de lo necesario por el momento con la idea de encontrar el agua necesaria para amasar las tierras antes de llevarlas a los hornos y en otras minas tienen que comprar el agua a las colindantes.

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