LOS IBEROS

LA SOCIEDAD IBERICA

Hasta hace poco, no quedaba claro si por evolución  o por la llegada de nuevos pobladores con distinta y más avanzada cultura o por la mezcla de ambas, aparece en esta tierra el pueblo y la cultura “ibérica”, dejándonos múltiples y variados vestigios de su avanzado desarrollo cultural y tecnológico.

Actualmente, como consecuencia de los descubrimientos arqueológicos y los avances de la investigación, se considera a las poblaciones autóctonas peninsulares el principal protagonista de un proceso complejo que a lo largo de los siglos VIII y VII a. C. dio lugar a la formación de esta sociedad urbana y de clase en el sureste peninsular.

En este periodo se producen un conjunto de cambios manifestados en la definición de territorios políticos jerarquizados internamente, articulados en formaciones estatales nucleadas en torno a los “oppida”. Los “oppida” ibéricos eran el resultado de un proceso de concentración no solo de la población dispersa en distintos poblados precedentes que buscaban la protección de sus murallas, sino también de la concentración del poder y la propiedad en manos de los grupos aristocráticos.

Las grandes unidades étnicas del periodo anterior, tartessios y mastienos, se fragmentan en otras nuevas, la vez que se mencionan grupos étnicos diferentes a los anteriores y el área anteriormente ocupada por los mastienos se divide ahora entre los “bástulos”, que ocupan la costa, y los “bastetanos”, que se extienden por el interior en el área correspondiente a las actuales provincias de Granada, Almería y Murcia, y parte de las de Jaén y Albacete, territorio que en la antigüedad sería conocido como “Bastetania”.

IBERIA.

En la Península, fueron únicamente los habitantes de la fachada mediterránea, donde desemboca el Ebro, “Iber” o “Iberus”, quienes mantuvieron contactos con las culturas superiores. Las noticias que cuentan los primeros exploradores de esta parte del mundo aluden sólo a las regiones levantinas. Así se explica que las referencias geográficas del siglo V a de C. atribuyan a los íberos el poblamiento de las costas que van desde el Ródano hasta el Guadalquivir. Y todavía en el siglo II a. de C. el griego Polibio, que recorrió España por mar y tierra, afirma que “la parte que está hacia nosotros hasta las Columnas de Hércules, se llama Iberia, y la que da al Mar Exterior no tiene nombre común a toda ella”. 

Sin embargo, en los autores griegos posteriores, el nombre de Iberia pasa ya a designar a la península entera, y el de iberos a sus habitantes, lo mismo que sucede con los autores latinos con Hispania e hispanos.

A lo largo de la costa mediterránea, los “indigetes” se localizaban hacia lo que hoy llamamos Costa Brava, y los “layetanos” en la región de Barcelona. Luego, los “ilercaones” en la desembocadura del Ebro, los “edetanos” en Valencia y Castellón, los “contestanos” hacia Alicante, los “deitanos” en Murcia, los “mastienos” en Cartagena, los “libifenices” en Málaga y los “bastulos” o “bastetanos al este de Gibraltar.

En época de Augusto escribe Estrabón su “Geographiká“, utilizando fuentes de Polibios, Poseidonios, Artemidoros:

“La expedición de Heracles y la de los Phonikes a estos parajes, dieronle de sus habitantes la idea de un pueblo rico y de buena condición. Así pues, su sujección a los “Phoinikes” fue tan completa, que hoy día, la mayoría de las ciudades de la Tourdetania y de las regiones vecinas estaban habitadas por aquellos”

“El  tramo que va de Kalpe (Gibraltar) hasta Karchedón Nea (Cartagena), mide una longitud de dos mil doscientos estadios (407 kms.) y en ella viven la mayoría de los Batestanoi a los que se les puede llamar también Bastuloi”.

COMO ERAN, COMO VIVIAN

Sse cree que debieron ser personas robustas, de estatura media, en torno a 1,60 metros los hombres y algo menos de 1,55 las mujeres,
Las mujeres se ocupaban del hogar y de muchas de las labores agrícolas.
Entre las mujeres, el vestido está constituido por una fantástica superposición de túnicas, a veces decoradas con un galón paralelo al borde. En algunos casos se ajusta al talle con un cinto. La capa que las recubre reposa habitualmente sobre los hombros y se lleva abierta o cerrada por delante.
Los hombres llevan una túnica ajustada con un cinturón de ancha hebilla. En ocasiones se cubren con una capa que se fija sobre un hombro pasando bajo el otro.

La lana, junto con el lino y el esparto, serian la materia prima para la industria textil que debió tener un gran peso en su economía, llegando a comercializar sus productos. El tejido es una actividad en la que los iberos se distinguen de los otros pueblos de la península Ibérica. Las mujeres se dedican a este trabajo, y en cada casa se tejen vestidos. Los tejidos se cosen con ayuda de agujas de hueso o de bronce cuyas dimensiones generalmente son mayores que las de las agujas actuales, ya que estaban destinadas seguramente a perforar los gruesos mantos de lana con que se cubrían las túnicas.
Estrabón nos refiere sobre los tejidos ibéricos:
“Antes se importaban muchos tejidos de aquí. Hoy mismo, sus lanas tienen más demanda que las de los korakoy (célebre lana negra de Frígia). Y no hay nada que los sobrepase en belleza. Los tejidos finos que fabrican son también de gran calidad”.
Polibio habla de “las ricas capas de lino, teñidas de púrpura usadas por los turdetanos y mercenarios ibéricos de Aníbal” oponiéndose a “los bastos paños de los guerreros de la meseta”.

El proceso de confección de una pieza de tela era muy laborioso. Tras el esquilado y cardado de la lana se procedía al hilado. Obtenidas las madejas de hilo se realizaba el tejido, principalmente en telares verticales de pesas o bastidor, aunque tambien se empleaban otros más simples de cintura para piezas de reducido tamaño.

                                                                                        Los telares de bastidor estaban compuestos por un armazón de madera cuadrangular. Los manojos de hebras se agrupaban y tensaban mediante el empleo de pesas de arcilla (pondera) de peso regular y diferentes formas. La finalidad de estas pesas era mantener los hilos tensos mientras los trabajaban.

Los tejidos una vez terminados podían ser teñidos o decorados con tintes de origen vegetal o animal y también empleando tampones impregnados en colorante.

Importaban perfumes, productos de vidrio de los púnicos, y figuras, cerámicas, vino y aceite de los griegos. El pago de estos productos se efectuaba a través del trueque en productos agrícolas, ganaderos o con la actuación del cabeza de familia como mercenario, hasta la aparición de las monedas en esta zona.

Los poblados ibéricos se caracterizaban por la homogeneidad de sus viviendas. Las casas, de piedra y arcilla, eran de una sola planta y contenían dos o tres cámaras, rectangulares o cuadradas.
Los muros de las viviendas estaban formados por hiladas de piedras de forma regular hasta una altura de unos 40/50 centímetros y continuados con adobes hasta la altura del techo. Estaban revestidos con arcilla y una especie de estucos hechos con polvo de mármol y yeso.
El techo estaba formado por unas vigas de madera que sustentaban un entramado de ramas finas y paja, que a su vez estaba recubierto con una capa de arcilla.
El piso era de tierra batida cubierto con arcilla, o con cantos rodados y esteras de esparto o cáñamo.
Estos poblados carecen de edificaciones monumentales, las únicas construcciones que tendrían un papel importante en los poblados ibéricos son las instalaciones relacionadas con la defensa o el aprovisionamiento de la comunidad: fortificaciones, cisternas, graneros…

   Los iberos se dedicaban fundamentalmente a la agricultura y la ganadería. El cultivo del trigo, cebada y leguminosas eran fundamentales en su alimentación, junto con la carne obtenida de ovejas y cabras. Empleaban útiles de hierro, silex y madera  y utilizaban el arado y las yuntas de bueyes para realizare las tareas agrícolas. .

     La minería fue otra de las principales actividades económicas en época íbera.             El hierro extraído de las minas se usaba para fabricar herramientas y armas, la metalurgia del hierro fue uno de los avances más importantes en este periodo, importado por el pueblo fenicio.

La plata, el plomo y el bronce también eran trabajados por estos iberos, incluso el oro era empleado para fabricar pequeñas piezas de orfebrería como pendientes, hebillas, pulseras etc.

En la sierra de Gádor,  el hallazgo de una lámina de plomo con inscripción ibérica atestigua la actividad minera a la vez que nos deja constancia de su escritura de la que, hasta ahora, se sabe leer pero no su traducción.

El llamado plomo de Gádor, fue hallado en una antigua mina de galena en el Barranco del Rey de Pechina y se trata de una lámina de este material con unas dimensiones de 11 cm de altura, 17,5 de ancho, 0,2-0,3cm de grosor y 252,95 grs de peso en la que se han marcado una serie de signos a punzón y que corresponden con caracteres ibéricos.

 Según la transcripción de Gómez Moreno se lee así:

Interpretación:

“Debe tratarse de un documento de contabilidad, en el que se repiten conceptos seguidos de cantidades variables. En todas las líneas se repite la fórmula tarion?bi antes de las cantidades, lo que hace suponer que se trate del tipo de mercancía o de una unidad ponderal, pues bi parece ser un signo indicador de cantidad, como sugieren otras inscripciones ibericas y, además, recuerda la () que equivale a cinco en inscripciones de cantidad griegas.. Por otra parte, este signo va seguido de otros numerales, seguramente indicadores de unidades. A su vez, bilosti?s parece tratarse de un nombre personal, quizás bilostibas, según ha sugerido J. de Hoz, o bilostikes, o bilostikis, como apunta Untermann. Finalmente, el inicio de la segunda línea, basti, hace pensar en Basti, la actual Baza, nombre de la capital de los bastetanos”. 

  La elaboración del vino y del aceite alcanza en el mundo ibérico un gran peso. En ocasiones poblados enteros parecen haberse dedicado a la producción de vino, lo que demostraría el control que las aristocracias dirigentes ejercían sobre estas actividades.
La apicultura también era ejercida por este pueblo como lo demuestran los restos arqueológicos encontrados.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   Las virtudes de los iberos en la lucha son rápidamente apreciadas por los romanos que los integraron en sus ejércitos como mercenarios. A partir del siglo V a. de C. los guerreros ibéricos ocupan un lugar destacado en muchas batallas, tanto en Grecia como en Italia.
Los guerreros que no eran nobles combatían tanto como infantería pesada en formación como en guerrilla y disponían de un armamento compuesto por:

Armas ofensivas: el soliferreum o jabalina de hierro, arma arrojadiza a corta distancia capaz de perforar el escudo y clavarse en el enemigo, su puño era de facetas para facilitar el agarre. También llevaban una lanza de dos a tres metros.

La falcata o espada curva corta, con empuñaduras en forma de animal. En su vaina sujetaban también un cuchillo. La falcata es un tipo de espada corta hoja curva y asimétrica, en forma de sable aunque con doble filo en la zona de la punta. Ancha y pesada, la falcata asestaba golpes tajantes y punzantes. Al ser de pequeño tamaño (unos 50 cms de hoja), constituía un arma apropiada sobre todo para infantes. Se guardaba en una vaina de cuero con armazón de hierro, colgándose al costado por un tahalí.
Las espadas cortas ibéricas son incluidas en el armamento romano, como lo relata Polibio que, asistiendo a la toma de Numancia, nos señala: “Los romanos, durante la guerra de Aníbal, dejaron las espadas que usaban anteriormente y adoptaron las de los iberos. Imitaron también el proceso de fabricación, pero no pudieron imitar la excelencia del hierro y el cuidado de los detalles”.

La falcata se fabricaba con tres láminas de hierro soldadas “a la calda” entre sí. Unas profundas acanaladuras aligeraban el peso de la hoja, al tiempo que la embellecían. La lámina central de las tres que la componen se prolonga en una delgada lengüeta que forma el alma de la empuñadura, recubierta con cachas de madera o hueso. Vuelta sobre sí misma para proteger la mano, la empuñadura adoptaba la forma de una cabeza de caballo o de ave, y un remache a menudo dorado figuraba el ojo del animal, dotado probablemente de un carácter protector además de ornamental.

No encontraremos dos falcatas iguales ya que estas valiosas espadas se fabricaban de encargo, por lo que cada una tenía unas medidas según el brazo de su dueño. Su flexibilidad era tal que los maestros armeros la colocaban sobre sus cabezas doblándolas hasta que la punta y la empuñadura tocaban sus hombros. Si la espada volvía a su posición recta al soltarla de golpe era dada por válida, si no se fundía para volver a fabricarla.

Así describe Séneca (De Beneficis, V) la anécdota narrada durante un juicio por un veterano mutilado que se granjeó la benevolencia de Julio César. Esta historia describe el poder de la falcata, capaz de partir en dos un casco de bronce:

¿Recuerdas, César, aquella ocasión en la campaña de Hispania? Te habías torcido el tobillo, no podías andar, y estabas sediento. Uno de tus soldados recogió agua en su casco y te la trajo… ¿Tú crees, César, que podrías recordar perfectamente a aquel soldado que te ayudó? Y sin embargo no me reconoces, porque en aquel entonces yo era todavía un hombre completo; después en la batalla de Munda, perdí un ojo y parte de los huesos de mi cabeza… Tampoco reconocerías el casco que llevaba, porque una falcata hispana lo partió por la mitad”.

Armas defensivas: La caetra, escudo redondo de unos 50 a 70 cms de diámetro, fabricada en cuero o madera forrada de piel.

 

                                                                                         Los escudos estaban decorados al exterior con motivos geométricos y al parecer cada tribu tenía un dibujo representativo.                                                                                                                                                                           

 EL CABALLO                                                                                                                                          El caballo fue enormemente valorado por las sociedades ibéricas como elemento fundamental en sus actividades bélicas. El jinete guerrero sobre su corcel aparece en  un notable número de monedas  de distintas cecas, lo que demuestra su gran importancia en esta sociedad. Son múltiples los testimonios de los textos antiguos que hacen referencia a los caballos ibéricos, a su resistencia y a su brío y se hace referencia a los estimados y numerosos que eran los équidos entre las poblaciones iberas.

RELIGIOSIDAD Y DIOSES                                                                                                                      La religión ibérica tiene como principales santuarios los ríos, los manantiales o las cuevas. Se trata de una religiosidad que venera la naturaleza como un regalo concedido por los dioses. Los autores clásicos hablan de dioses y seres sobrehumanos con nombres griegos y romanos que eran venerados también por otros pueblos mediterráneos.

Tanit es la divinidad más representativa de esta religión. Es la Astarté fenicia, la Diosa Madre de los íberos que la consideran además de madre, nodriza y virgen. Es una diosa guerrera que cuida de sus devotos más allá de la muerte. Se la representa de mil maneras, la más conocida es en forma de una gran Dama alada acompañada de palomas, peces, serpientes conejos etc.
Esta imagen a veces se reemplaza por sus símbolos, una flor entre grandes alas con rosetas.

                La ofrenda de exvotos en sus santuarios sería la forma directa de llegar ante ella (como ante los demás dioses) para solicitar sus gracias.

Otros dioses venerados en esta época eran Baal Hammon y Melqart.

   Las necrópolis de la época ibérica estaban cercanas a los poblados. 

Sin embargo, no toda la población se enterraba en las necrópolis, sino sólo una minoría; a los que detentaban el poder político y por tanto económico.

 Para el resto de los habitantes probablemente bastaba con la cremación del cadáver, verdadera escena del rito funerario ibérico.

El cadáver se quemaba fuera de la necrópolis, en el “ustrinum”, y los restos óseos, carentes de toda materia orgánica, se depositaban dentro de una urna que se introducía en un hoyo, el “loculus”.

                                                                                                                Luego se  situaban sobre ella diversos materiales – adobes, piedras, tierra- que constituían el cierre propiamente del enterramiento. El ajuar del difunto, que evidenciaba su estatus, se enterraba con él y sufría también el proceso de purificación por la acción del fuego.

                                                                                                                                                                                                                                                                     

En Benahadux, en la finca de las Palmeras del Chuche encontramos uno de estos poblados ibéricos. Los romanos, tras ocupar la zona, construyeron una nueva ciudad cambiando su ubicación al vecino cerro del Paredón, posiblemente por estar mejor dotado para su defensa.

https://benazorin.wordpress.com/2009/01/01/biblioteca/

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s