ÁRABE

DECADENCIA VISIGODA E INVASIÓN MUSULMANA

Tras tres siglos de poder en el solar hispano, la debilidad de las estructuras visigodas alcanza su punto culminante a comienzos del siglo a AqVIII. Tras la muerte del rey Witiza, los nobles y obispos de la península eligen por rey a Roderico (don Rodrigo), duque de la Bética. Los hijos de Witiza querían por rey uila, duque de la Tarraconense, por lo que pactan con los árabes a través de Don Julián, conde de Ceuta, para que Tariq Ibn Ziyad en la primavera del 711 pase el estrecho y se haga fuerte con siete mil hombres en Gibraltar, si bien, ante la llegada de don Rodrigo pide ayuda a Musa Ibn Nusair, gobernador del norte de África, quien le envía cinco mil bereberes.

La batalla de la Janda o del Guadalete (711) significó el principio de un rápido fin del Estado visigodo. En el verano del 712 Musa con 18.000 guerreros se interna por Andalucía y Extremadura para conquistar al año siguiente el sudeste, el levante y por Zaragoza y Soria llegar al Cantábrico.

Hacia el año 720, un destacamento musulmán es vencido por un grupo de cristianos refugiados en los bosques asturianos de Covadonga. El Ducado de Cantabria y Asturias se organizan en un solo estado, el Reino de Asturias. Don Pelayo, noble godo, es nombrado rey.

Comienza así un periodo de casi ocho siglos en el que los musulmanes se constituirían en la mayoría de la población del solar Hispano convertido en Al-Andalus. A pesar de la convivencia en la sociedad peninsular de musulmanes, judíos y cristianos, unos pocos de estos últimos, atrincherados en el norte, irían arrebatando paulatinamente los territorios peninsulares a los que ahora se consideraban sus legítimos propietarios, los musulmanes.

Estos árabes y bereberes que participaron en la invasión trajeron consigo a sus familias y su sistema de organización social de carácter tribal.

La consolidación de su conquista se vio favorecida por la llegada en el año 756 del único superviviente de la dinastía Omeya, Abd.-al-Rhamán I. Establecieron su centro neurálgico en Córdoba, que, se convirtió en el siglo X en uno de los centros mundiales más importantes del arte y la cultura.

Las tierras conquistadas por la fuerza pasaban a ser propiedad del Estado, aunque eran cultivadas para su beneficio por sus antiguos ocupantes como arrendatarios. Las poblaciones sometidas mediante acuerdo o capitulaciones solo estaban obligadas al pago de un tributo.

Estas capitulaciones, por las que se mantenían las propiedades y el derecho a venderlas, se llevarían a cabo con los representantes y grandes propietarios de la zona. En esta zona, un representante sería el obispo de Urci como autoridad religiosa que junto con algún noble godo se encargarían de cobrar los tributos al pueblo y de pagar la capitación.

La redacción de estas capitulaciones sería muy parecida a las que firmó el conde Teodomiro (Tudmir Ben Abdus) de Murcia y que rezan así:

CAPITULACIÓN DE TUDMIR

“Escritura que otorga ´Abd al-´Azîz b. Mûsà ibn Nusayr a Tudmîr (Teodomiro) b. ´Abdûs en que le reconoce que éste se ha rendido mediante capitulación (nazala ´alà s-sulh) y se acoge al Pacto instituido por Dios (la-hu ´ahd Allâh) y a la protección (dimma) de Su Profeta, que Él bendiga y salve, que le garantizan que no cambiará su status o posición ni el de ninguno de los suyos (as hâbi-hi) ni se le privará de su dominio, y que no serán matados, ni reducidos a esclavitud, ni separados de sus hijos o sus mujeres, ni forzados a abandonar su religión, ni se les quemarán sus iglesias.

No será despojado de su dominio mientras sea leal y respete las condiciones que le hemos impuesto. Él capitula en nombre de (wa-annahu sâlaha ´alà) siete ciudades, que son Uryûta (Orihuela), B.n.t î-la, [Laqant], Mûla (Mûla o Mola), Bn îra o B.nayra, [ly Ah] y Lûrqa (Lorca). No deberá dar cobijo a nadie que huya de nosotros, ni a ningún adversario nuestro; no atacará a nadie que tenga nuestro amán o salvaguardia; no nos ocultará ninguna noticia acerca del enemigo que llegare a su conocimiento. Quedan obligados, él y los suyos, a entregar cada año un dinar, cuatro almudes de trigo, cuatro de cebada, cuatro medidas de mosto, cuatro de vinagre, dos medidas de miel y dos de aceite; los siervos deberán pagar la mitad de las cantidades antedichas”.

“Fueron testigos del documento: ´Utmân b. Abî ´Abda al-Qurašî, Habb b. Ab§î ´Abda al-Qurašî, Abû l-Qâsim al-Hudalî y ´Abdallâh b. Maysara at-Tamîmî. Fue redactado en el mes de ragab del año 94 de la Hégira”.

Según Al-Himyarí, tras la invasión musulmana, Abd.- al- Rhamán I encargó la defensa de las costas urcitanas a la familia yemení de los Banu Siraj, los posteriormente famosos abencerrajes. Otros autores piensan que fue Abd-al-Rhamán II, a raíz de los ataques normandos desde 840. Lo cierto es que el territorio se llamó desde entonces Urs -al- Yaman (Urci de los Yemeníes).

Se establecieron en la margen izquierda del río Andaráx, frente a la vieja ciudad ibero-romana de Urci, en lo que parece ser un antiguo asentamiento romano conocido como”Fundus Bayyanus”, creando la que con el tiempo sería la capital de una República Independiente: “Bayyana”.

Otra familia o clan que se asentó en estas tierras tras la invasión fueron los Banu Abdus
(بني عبدوس) que dieron origen a la actual población de Benahadux, topónimo que deriva del citado patronímico. Benahadux se convertía así en una de las diversas alquerías dependientes de Bayyana que poblaban el valle del Andaráx, sucesora de la antígua Urci romana que a su véz descendía de la ibérica Urke.

A partir de este momento transcurre un largo periodo de tiempo en el que el mayor peso histórico va a recaer sobre dos ciudades de nueva creación, primero Bayyana (Pechina) y después su sucesora al-mariyyat- Bayyana, la actual Almería, quedando Urci olvidada, absorbida por la propia Bayyana, mientras que la pequeña alquería de Banu Abdus necesitaría varios siglos hasta alcanzar el suficiente peso como para valerse por sí sola en este valle del Andaráx.

VEGA DEL ANDARÁX

El poblamiento del valle del río de Almería estaba organizado como una serie de alquerías, descendientes de los asentamientos de época romana. Las casas con sus huertas se agrupaban formando barrios “hará”, arrabales “rabad”, que podian estar defendidos por “hisn” castillos fortaleza, y “bury” torres defensivas, contando con otras entidades como la rábita, la mezquita, el cementerio y las almunias. Al pie de las sierras, aprovechando las aguas de algún manantial, se hallaban los marchales, pequeños aprovechamientos agrícolas que llevaban el nombre del propietario.

Lo mismo ocurriria con las alquerías, que tomarían el nombre del clan familiar que las habitaba, (Banu Abdus, Banu Tarik, Roainí, Marraquí…).

Todas las alquerías estaban unidas entre si por el camino principal, también llamado en época morisca el camino Real, que cruzaba por medio de las poblaciones y frente al edificio más emblemático de cada una de ellas, la mezquita, posterior iglesia y el molino. La acequia madre discurría de una alquería a otra dividiéndose en ramales y brazales como una red por todas sus tierras.

La mezquita mayor o aljama quedaba emplazada junto al camino real al pie de la población, algo al exterior para facilitar su acceso y cerca de la acequia mayor de riego. Previa a la plegaria, era obligatoria la limpieza corporal. Contiguas a los oratorios se situaban las llamadas “casas de abluciones”, con pilas de agua y letrinas. Además tenían su pozo o algibe en el patio.

Además de la mezquita mayor, en las alquerías podía haber otras pequeñas mezquitas como queda atestiguado en el libro de Repartimiento de Almería que, refiriendose a las tierras de Benahaduz dice: “…se le dio al dicho Comendador Pedro de Calatayud una mezquita blanca qéstá junto con la heredad que se le dio en el Repartimiento”.

La vega de Almería la integraban diez alquerías que, siguiendo el orden descendiente del río eran: por la ribera de levante Mondújar, Quiciliana, Rioja, Pechina y Viator; por la de poniente Huéchar, Gádor, Benahadux, Huércal y Alhadra.

Para el musulmán todo jardín es el reflejo del cielo. El Paraíso en la tradición judeocristiana es descrito también como un vergel, la máxima aspiración de un nómada en el desierto.

El huerto, llamado significativamente jardín, es una pequeña parcela de cultivo intenso, donde los vegetales se mezclan en diferentes cosechas anuales gracias al regadío y a la laboriosidad del campesino, y nunca faltan plantas ornamentales.

Este paisaje – de vivo contraste con la desnudez y esterilidad de las montañas próximas -, nos hace evocar aquel poema de Ibn Charaf (S XI ):

“Son jardines que te seducen con su verde manto/ / y su talle está ceñido de azahar. / Sus lágrimas sobre la mejilla de la colina, / dejan prendado al que las mira. / Todo parece un paraíso”.

Río arriba, por Benahadux, en los jardines de Abdus, debió tener su palacio Ibn Abbas, célebre ministro de Zuhayr, causante de su ruina y muerte. “Su palacio estaba adornado, dice Dozy, con una magnificencia principesca y lleno de servidores; tenía 500 cantoras de una rara belleza, y una inmensa biblioteca de 400 mil volúmenes. Parecía que nada faltaba a este favorito de la fortuna. Era hermoso y joven, tenía treinta años, pertenecía a la antigua tribu de los defensores de Mahomet, nadaba en oro y gozaba de una reputación literaria”. Gastó buena parte de su fortuna en adquirir la biblioteca, cuyos fondos más importantes debían provenir de la del Califa cordobés al-Hakam II, reunida lentamente por los califas anteriores, y desbaratada al caer el califato.

PECHINA-BAYYANA

Los emires omeyas encomendaron a las tribus yemeníes de los gassaníes y ruayníes la misión de vigilar el mar y custodiar las costas de Bayyana a cambio de asentamiento territorial, y así se establecieron en la costa construyendo torres para vigilar el mar.

Durante los últimos años del emirato de Muhammad I, entre los años 884 y 886, un grupo de marinos andalusíes desembarcaron en el puerto de “Askubiras” en la zona de Sierra de Gata y se asentaron en este valle de Bayyana en una zona desértica y seca.

Los marinos andalusíes entraron en contacto con los yemeníes de Bayyana y acabaron apoderándose de la ciudad y de su gobierno, en detrimento de los árabes.

Estos marinos andalusíes consiguieron implantar un clima de seguridad y tranquilidad en la zona haciéndola prosperar económicamente y como consecuencia su población aumentó de un modo considerable. Los gobernantes eran nombrados desde Córdoba, pero los marinos llegaron a nombrarlos directamente, aunque el emir debía dar su conformidad.

En el año 891, los marinos andalusíes y los yemeníes firman un acuerdo para acabar con las fricciones entre ellos, proclamando la “república independiente de Bayyana” que aglutinaría a los marinos, con su base y puerto en al-mariyyat-Bayyana y a los agricultores y artesanos de las alquerías con base en la madinat-Bayyana que amurallaron.

Bayyana continuó dependiendo de Elvira política y militarmente. En el año 891 se le reconoce su autonomía y con la autorización del emir comienza a colonizar todo el valle del Andaráx, campos de Níjar y zonas de la Alpujarra. Levantaron numerosas fortalezas, Marchena y Almería, y habitaron alquerías: Valle de Bayyana, “Wadi Bayyana”, Alhama “Al-Hamma”; Alhabia “Al-Jabiya”, Marchena “Marsana”; Aliya “Aliya”; Nijar”Nasar”, Bentarique”Banu-Tariq…”.

A finales del siglo X, los gobernadores de Bayyana eran elegidos por los propios habitantes entre las influyentes familias de los Aswad e Isa. Pero en el año 912 Abd-al-Rhamán III impone a personas de su total confianza. Esta decisión provocó descontento y la negativa a pagar tributos. Abd-al-Rhamán III obliga a someterse a los “señores” con la presencia militar y estos vuelven a reconocer al poder central y reanudan el pago de tributos.

Finalmente Abd-al -Rhaman III acabó con la independencia de esta “república de marinos” desalojando primero al señor de Marchena Abú-al-Hakam, y a continuación los habitantes de Bayyana se rindieron.

Con la pacificación Abd-al-Rhamán III divide el territorio en coras o provincias. Los puestos de confianza los reparte entre los esclavos en detrimento de la aristocracia árabe. Nombra un gobernador civil para Bayyana y otro militar para al-mariyyat-Bayyana que acoge en su fondeadero a la Armada Califal y que terminará como capital politica y militar en detrimento de Bayyana, tras recibir la denominación de “madinat-al-mariyyat-Bayyana”.

Los habitantes de Bayyana se fueron trasladando paulatinamente a la nueva capita, teniendo que crearse nuevos arrabales entorno a la Madina, ejecutándose grandes obras para protegerla.

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Al-Himyarí, autor del siglo XIV nos describe el apogeo de Bayyana su Mezquita y sus fuentes termales:

“Ciudad de Al-Andalus, que en la antigüedad contaba con las aldeas más prósperas de Urs-al -Yaman. Este distrito recibió su nombre de Urs-al-Yaman por la siguiente razón: cuando los Omeyas penetraron en Al-Andalus, instalaron en este distrito de los Banu-Siray, originarios de los Quadaá y les confiaron la vigilancia de la parte del mar que lo bordeaba, así como la guarda del litoral. Esta banda costera, en la que se encontraban desde entonces como defensores, iba desde un fondeadero a otro, y tomó en adelante el nombre de Urs-al-Yaman, es decir, la tierra asignada a los yemeníes”.

Cerca de Bayyana se encontraba la gran mezquita del distrito; esta localidad se componía, en efecto, de varios barrios dispersos. Este estado de cosas duró hasta el momento en que Bayyana fue ocupada por los “marinos” que vencieron a los árabes que se encontraban allí e impusieron su autoridad en la región. Hicieron de Bayyana una aglomeración única y edificaron sus murallas. Para su construcción y adorno tomaron modelo de Córdoba: sobre una de las puertas de la ciudad colocaron una estatua semejante a la que se encuentra en Córdoba en la Puerta de Poniente.

“En la ciudad penetran arroyos, que son afluentes del río de Pechina; uno que corre en la parte alta, por el Este, riega todos sus jardines; el otro corta los barrios situados al Sur, antes de reunirse al curso del agua principal. La gran mezquita de Pechina se encuentra en el corazón de la aglomeración; fue construida por Umar ben Aswad. Posee una cúpula hemisférica constituida por once arcos sostenida por catorce columnas; la parte superior está notablemente esculpida. Al Oeste de esta cúpula, hay tres naves, más anchas que las de la parte oriental, que reposan sobre columnas de piedra. En el patio de la mezquita hay un pozo de agua dulce. Había en la ciudad de Pechina once termas, telares de telas de seda y comercios prósperos. Sucedía a veces que el río que viene del Este de la ciudad se llevaba en periodo de crecida una gran parte de sus arrabales y de sus tiendas”.

“Al este de Bayyana, a tres millas de distancia se encuentra una montaña elevada, que contiene magníficas vetas de minerales. Allí se encuentra la extraordinaria fuente termal, que no tiene semejanza en “Al-Andalus” por la calidad de sus aguas, su dulzura, su pureza su efecto diurético, su acción favorable y todas las virtudes curativas que posee. Todas las gentes que padecen enfermedades y achaques van allí desde todas las partes del mundo, aunque estén más o menos ciertas de que van a obtener una mejora de su estado. Esta fuente es recogida en un estanque, de construcción antigua, cercano al punto de donde manaba el agua; es de forma cuadrangular y de abovedados, construidos por los antiguos. El más alto de estos dos depósitos es aun visible hoy, así como los muros que lo rodean”.

“Estas fuentes termales han determinado la formación de su aldea, con numerosos olivares, higuera y árboles frutales de diferentes clases, unos y otros regados por el agua misma de la fuente; esta aldea se llama “Alhama”. El sobrante del agua, después del abastecimiento del sistema de riego de los jardines de esta aldea, va a dar a un estanque, igualmente de construcción antigua. Cuando este estanque se encuentra lleno, el sobrante va por una canalización subterránea a regar una comarca donde se ha creado una aldea que lleva el nombre de “Ablo”.

En el año 1012, solo permanecía habitado en Bayyana el barrio alrededor de la Mezquita.

al Mariyyat Bayyana. (Almería)

Alrededor de 1.150, el geógrafo ceutí Al-Edrisi escribió en su Geografía refiriéndose a Almería:

“Y ahora tornemos a la descripción de Medina Almería, y decimos, que el camino de Medina para Garnata-Albira (Granada), quién quiera, saliendo de Almería a Medina Beghena (Pechina) seis millas, y Medina Beghena fue ciudad ilustre antes que Almería, y se mudaron los moradores de ella a Almería, y la edificaron arruinando a Beghena, y sobre la derecha de Beghena, y sobre seis millas de ella Hins-Alhama (Baños de sierra Alhamilla), y de Caria Beghena a Caria Bene-Abdús (Benahadux) seis millas, y de ella a Hisn-Mendughar (Mondujar) seis millas, y de ella a Hisn-Burxena, que está sobre la junta de los ríos, y de ella a Caria Velezud, luego a Hisn-Alcazer, que es castillo muy fuerte sobre la boca angosta del río, y no se puede pasar sino por debaxo de este castillo, y de él a Chandik Cabir, luego a Artebat”.

(Es uno de los primeros textos en los que se tiene noticias de la alquería de Banu-Abdus-(Benahadux) ).

En un texto de Al- Umari se lee sobre al-mariyyat-Bayyana:

“En la costa oriental del litoral mediterráneo se encuentra en primer lugar al-mariyyat-Bayyana (Almería), que tiene un puerto sobre el mar sirio y que fue el primer puerto musulmán de Al-Andalus en este mar. Anteriormente el centro de la población estaba en Bayyana pero se trasladó a la costa en provecho de sus habitantes. Bayyana, que estaba situada a cinco millas de Almería, es ahora una alquería”.

Entre los siglos XIII-XIV Al-Himyarí escribió sobre Almería:

“…Hoy es el puerto más famoso y poblado de Al-Andalus. También es una de las ciudades más bellas y conocidas del país. Está protegida por una línea de fortificaciones muy sólidas que fue construida por el emir de los creyentes Abd-al-Rhamán III”.

“El río de Pechina sirve para regar los jardines de Almería. El mar está al sur de la ciudad y la ciudadela, al norte. Es una fortaleza sólida e inexpugnable, que se extiende en dirección este-oeste. Tiene una puerta al, sur que da acceso a la ciudad”.

“En la época de los almorávides, Almería era la ciudad de Al-Andalus que más relaciones mantenía con el resto del mundo musulmán. En ella se encontraban los ejemplos más notables de todas las producciones del artesanado. Poseía 800 telares para el tejido de la seda; se fabricaban tejidos tales como las sedas brocadas, brocados, el isbahani, el yaryaní, cortinas de rayas verticales, telas de cuadros, la tela llamada tafctán, y la llamada fahir. En resumen, toda clase de telas”.

“Antes también se fabricaban en Almería toda clase de utensilios de cobre y de hierro. Había frutos en abundancia y baratos procedentes de su valle”.

“En suma, Almería es una gran ciudad provista de numerosos recursos. Los viajeros afluían, su población es rica. Nadie disponía de más capitales que ella, ni contaba con fortunas más considerables. El número de sus hosterías, tal como fue censado por la administración con vistas al impuesto llamado tatib, era de 970. Los talleres de tejidos, como ya antes se ha dicho, eran numerosos”.

“Cayó en poder de los cristianos, que desfiguraron sus bellezas, se llevaron cautivos a sus habitantes y arruinaron sus edificios”.

LA CRUZADA DE ALMERÍA

Genoveses y catalanes por motivos económicos y Alfonso VII por motivos políticos, promueven una verdadera “cruzada” para conquistar la ciudad de Almería. El cerco duró tres meses, tras los cuales un ataque por diversos flancos hizo sucumbir Al-Mariyya el 17 de octubre de 1.147.

La conquista de la ciudad y la ocupación cristiana durante diez años, supuso un periodo de decadencia tal en la historia de Almería que jamás volvería a recuperar su comercio, poniendo fin a su espectacular crecimiento.

En 1.157 la ciudad se ve sometida a un asedio por parte de los almohades. Alfonso VII, viendo la imposibilidad de mantener Almería, regresó a Castilla con sus tropas. Almería pasó a formar parte de la circunscripción de Granada.

En el año 1.232, fue proclamado sultán Muhammad b.Yusuf b. Nasr. Seguidamente se declaró vasallo del rey Fernando III de Castilla y se dedicó a consolidar los dominios del reino nazarí, el último reino musulmán, el de Granada.

En 1.309 la ciudad sufre un nuevo asedio. Jaime II, partiendo de Valencia llegó, por Sorbas y Tabernas, hasta Almería. Los nazaríes tuvieron que derribar las casas que entorpecían la defensa de la Alcazaba y tapiar las puertas de la ciudad. Fue un largo asedio de casi seis meses, pero la ciudad resistió retrasando la conquista cristiana más de un siglo y medio.

El reino de Granada era, desde el siglo XIII, el único territorio de soberanía musulmana que quedaba en la Península Ibérica. Su soberano, de la dinastía de los Banu-Nasr o nazaríes, era la cabeza visible del Islam de Al-Andalus. En Granada se reconocían todos los musulmanes mudéjares, que se hacían denominar «andalusíes» o «granadinos». Ocupaba las zonas montañosas de la actual Andalucía Oriental, desde las serranías de Ronda y Málaga hasta los límites murcianos de Almería, con la vega de Granada y la Sierra Nevada como centro y con una larga y estrecha costa, de Málaga y Almería, que le permitía relacionarse constantemente con el vecino Magreb islámico.

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