LA CULTURA DE ALMERÍA

PREHISTORIA.

De la Cultura de Almería a la Cultura Ibérica.

Las investigaciones arqueológicas efectuadas  hasta ahora, nos indican que en esta zona, el principio de la ocupación humana se remonta al neolítico final conocido como Cultura de Almería y en él se produce un cambio en el modo de vida de los grupos humanos que paulatinamente van pasando del nomadismo a la sedentarización permanente con la construcción de poblados más complejos, mejor defendidos y equipados con silos para almacenamiento de comestibles que 

demuestran su idea de permanecer en ellos por tiempo indefinido.

Avanzado el tercer milenio a.C. sucede un cambio en la estructura de estos poblados que se fortifican con grandes murallas, se jalonan los alrededores de torres o fortines de vigilancia y defensivos, se construyen necrópolis junto a ellos y lo más importante a nivel de tecnología, aparece la metalurgia del cobre.

No hay restos de esta clase de asentamientos en nuestro municipio, pero si bastante cerca, concretamente en Rioja, en la Mesica del Abriojal y en los cerros de la Chinchilla y el cementerio.

Este periodo se conoce como edad del Cobre, pero en esta zona del sureste se le denomina Cultura de los Millares, al ser este el poblado el más representativo de esta época.

A comienzos del II milenio a.C. muchos de estos poblados fortificados se abandonan y surgen otros nuevos como los del cerro del Rayo y cerro de Enmedio en Pechina, cerro del Fuerte en Rioja, el Castillejo en Gádor  y otros repartidos por la provincia como el que da nombre a esta nueva etapa, el Argar de Antas.

Los poblados argáricos se localizan en los rebordes montañosos en cuyas laderas se adaptan las construcciones de viviendas que contienen hogares domésticos, así como bancos corridos, tinajas de almacenamiento, útiles de trabajo artesano etc.

Los enterramientos se encuentran dentro del poblado y presentan tres formas diferentes: en urnas o pithoi, en cistas que eran un foso revestido de grandes lajas de piedra y en covachas excavadas en la roca.

Entre los siglos X y V a.C. se suceden las visitas a la Península de los pueblos fenicios, griegos y cartagineses, unos como invasores, tratando de imponer su dominio sobre los pobladores autóctonos a base de la fuerza y otros simplemente como comerciantes, intentando el intercambio de sus productos manufacturados por materia prima indígena, sobre todo oro, cobre, plata o plomo. Estos pueblos,  bastante  más avanzados que los indígenas, les aportaron nuevas tecnologías  y también influyeron en el surgimiento o formación de la Cultura Ibérica como resultado de la mezcla de estas culturas con las autóctonas.

LOS IBEROS, ¿QUIÉNES FUERON?

Actualmente, como consecuencia de los descubrimientos arqueológicos, se considera a las poblaciones autóctonas peninsulares las principales protagonistas de la formación de una sociedad urbana y de clase en el sureste peninsular a lo largo de los siglos VIII y VII a. C: la sociedad ibérica.
Las grandes unidades étnicas del periodo anterior, tartessios y mastienos, se subdividen en otras nuevas, el área anteriormente ocupada por los mastienos se divide ahora entre los “bástulos” que ocupan la costa, y los “bastetanos”, que se extienden por las provincias de Granada, Almería y Murcia, y parte de las de Jaén y Albacete, territorio conocido como “Bastetania”.
En este periodo aparecen los “oppida” ibéricos que eran unos poblados amurallados y de mayor tamaño, resultantes de la concentración de los habitantes de distintos poblados menores que buscaban la protección de sus murallas. Estos “oppida” dan origen a una nueva sociedad en la que el poder y la propiedad se concentraban en unos grupos minoritarios que serían sus gobernantes.

 Las noticias que cuentan los primeros exploradores del siglo V a de C. atribuyen a los íberos el poblamiento de las costas que van desde el Ródano hasta el Guadalquivir. En el siglo II a. de C. el griego Polibio, que recorrió España por mar y tierra, afirma que “la parte que está hacia nosotros hasta las Columnas de Hércules, se llama Iberia, y la que da al Mar Exterior no tiene nombre común a toda ella”. Sin embargo, en los autores griegos posteriores, el nombre de Iberia pasa ya a designar a la península entera, y el de iberos a sus habitantes, lo mismo que sucede con los autores latinos con Hispania e hispanos.
En época del emperador romano Octavio Augusto, el historiador griego Estrabón escribe su “Geographiká”, utilizando fuentes de otros historiadores y geógrafos como Polibio, Poseidonio, Artemidoro.

Strábon dedica el Libro III a la Península Ibérica y describe así a los distintos pueblos que la habitan: 

“… Hemos dado un primer esbozo de la Tierra; a continuación vamos a hacer una
descripción de sus distintas partes…

 … La primera parte de ella es, como decíamos, el Occidente; es decir, Iberia ésta, en su mayor extensión, es poco habitable, pues casi toda se halla cubierta de montes, bosques y llanuras de suelo pobre y desigualmente regado. La región septentrional es muy fría por ser accidentada en extremo, y por estar al lado del mar se halla privada de relaciones y comunicaciones con las demás tierras, de manera que es muy poco hospitalaria. Así es el carácter de esta región. La meridional casi toda ella es fértil, principalmente la de fuera de las Stélai, (Columnas de Hércules, estrecho de Gibraltar)…

…Se parece Ibería a una piel (de toro) tendida en el sentido de su longitud de Occidente a Oriente, de modo que la parte delantera mire al Oriente, y en sentido de su anchura del septentrión al Mediodía. Tiene seis mil stadios de longitud, (un stadio equivale a unos 185 metros); pero su latitud allí donde ésta es mayor, alcanza los cinco mil stadios, aunque en ciertos lugares desciende a menos de tres mil, especialmente hacia el Pyréne (Pirineos), que forma el lado oriental. Esta montaña, en efecto, extiéndese sin interrupción de Sur a Norte, limitando la Keltiké (la región céltica, Francia) de la Ibería. Como la Keltiké y la Ibería son de distinta anchura, y como es en el Pyréne donde se aproximan más ambos países, presentan su menor anchura de las riberas del Mar Nuestro (Mar Mediterráneo) a las del Océano. Tanto, pues, del lado del Océano como del Mar Nuestro, forman golfos. Los golfos célticos, llamados también galáticos, son mayores, haciendo al isthmo más estrecho por la parte de Ibería. En cuanto al lado meridional, está determinado en parte por Nuestro Mar, desde el Pyréne hasta las Stélai, y en parte por el Mar Exterior (Oceano Atlántico) hasta el Hierón Akrotérion (Cabo San Vicente). El tercer lado es el occidental, que se extiende en sentido paralelo al Pyréne, desde el Cabo Hierón hasta el cabo de la parte de los ártabroi (Pueblo de la Coruña), al cual se le llama Nérion (Cabo Finisterre). El cuarto lado se extiende desde éste a la extremidad septentrional del Pyréne…

… los tourdetanoí tenían como vecinos por su Norte a los tourdoúloi. Hoy día no se aprecia ninguna diferencia entre ambos pueblos. Tienen fama de ser los más cultos de los íberes; poseen una “grammatiké”, y tienen escritos de antigua memoria, poemas y leyes en verso, que ellos dicen de seis mil años. Los demás íberes tienen también su “grammatiké”; mas ésta ya no es uniforme, porque tampoco hablan todos la misma lengua…

… El tramo que va de Kalpe (Gibraltar) hasta Karchedón Nea (Cartagena), mide una longitud de dos mil doscientos estadios (407 kms.) y en ella viven la mayoría de los Batestanoi (Reciben el nombre de Basti, la actual Baza y ocupaban las provincias de Almería y parte de las de Granada y Múrcia) a los que se les puede llamar también Bastuloi”…
…Aquí, entre los íberes que llaman bastetanoí, se levanta el monte Kálpe (Peñón de Gibraltar), de perímetro no grande, pero de mucha elevación y pronunciada pendiente, de tal modo que, visto de lejos, se presenta como una isla. Al salir navegando de Nuestro Mar y entrar en el Exterior, se queda a la derecha…

…La expedición de Heracles (Hércules) y la de los Phonikes (Fenicios) a estos parajes, dieronle de sus habitantes la idea de un pueblo rico y de buena condición. Así pues, su sujección a los Phoinikes fue tan completa, que hoy día, la mayoría de las ciudades de la Tourdetania y de las regiones vecinas estaban habitadas por aquellos…”

https://benazorin.wordpress.com/2009/01/01/biblioteca/

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