EL OLIVO EN BENAHADUX

EL OLIVO.

Parece ser que los culpables de la existencia de esta planta en nuestra tierra son los fenicios, que en sus visitas descubrieron que el acebuche (Olea Oleasaster), o sea el olivo silvestre, era uno de los principales árboles que componían los bosques de estos lugares y trajeron plantas de olivo (Olea Europea) para repoblar como prueba. Estas nuevas plantas, como supusieron los fenicios, arraigaron bien y fueron la base de nuestro actual olivar.

Ya en época romana, el tratadista gaditano Lucio Junio Moderato “Columela”, habla del olivo y en sus “Doce Libros de Agricultura” nos pone al día en cuanto a su cultivo como a la recolección y transformación de la aceituna en “adobo” o en aceite.

Sobre la variedad de aceitunas nos dice que “hay muchas, pero a mi solo me han llegado noticias de diez: la Pausia, la Algiana, la Liciniana, la Sergia, la Nevia, la Calminiana, la Orquis, la Regia, la Circites y la Murtea, de las cuales la más agradable es la Pausia, la más hermosa la Regia y ambas son mejores para comerlas que para aceite. La Liciniana da el mejor aceite y la Sergia en más abundancia”.

Adobos de las aceitunas.

“Machaca la aceituna” pausia” verde en el mes de septiembre u octubre, cuando todavía la vendimia, échala un rato en agua caliente, exprímela después de haberla mezclado con semilla de hinojo, de lentisco y un poco de sal tostada. Métela en una olla y echa mosto muy fresco y sume en la misma un manojo de hinojo verde sobre las aceitunas para que se compriman y las cubra el caldo. Desde el tercer día puedes gastar la aceituna compuesta de esta suerte”.

Aceite.

Columela nos dice que “el tiempo más proporcionado para la recolección de la aceituna es por lo común a principios del mes de diciembre”. Y nos aconseja que “el fruto que se coja cada día se muela y se prense al instante”. “es de mayor utilidad extraer el verde, como que no solo sale bastante, sino también con su valor casi duplica la renta del amo”. “No conviene mezclar en los mismos capachos el aceite nuevo y el de la aceituna caediza y siempre se deben lavar dos o tres veces en agua inmediatamente que se han acabado de exprimir las tareas ”.

Los árabes impulsaron su cultivo en Andalucía, convirtiendo a España en el primer país productor de aceite de oliva a nivel mundial.

En 1.491 tras la expulsión morisca decretada por los Reyes Católicos, deciden repoblar estas tierras con cristianos traídos de otras partes del reino, ofreciéndoles entre otros bienes una cantidad de olivos que variaba según la categoría del repoblador.

Así a un escudero le correspondían 45 olivos, un artillero 35, un hombre de la mar 30 etc. De los casi 500 repobladores que vinieron a repoblar Almería y su vega, unos 90 recibieron tierras en Benahadux.

Los representantes de la Corona y algunos privilegiados estaban excluidos de las normas establecidas para el reparto y recibían lotes de suertes que no estaban sometidas a ninguna regla. Por ejemplo:

“El Comendador Mayor de León d. Gutierre de Cárdenas” recibe 3.045 olivos, de los cuales 832 están en Benahaduz”.

A principios del siglo XVI, gran cantidad de actas notariales se refieren a heredades plantadas de olivos, que, juntamente con las huertas eran la principal riqueza agrícola de la comarca, siendo el aceite uno de los pocos productos de exportación. El lugar que más aceite proporcionaba era Rioja con 812 arrobas, seguido de Pechina con 471, Quiciliana con 342, Benahadux con 293, Mondujar con 219 y Gádor 219. Es de señalar que en 1528, las grandes fincas aún conservaban sus topónimos árabes.

Los olivos o aceitunos, como también se les llamaba, se extendían por todo el río de Almería menos en las vegas de la ciudad, es decir, desde Alhadra hasta Santa Fe, componiendo en algunos lugares un autentico monocultivo. Había un contrato específico para la recolección que se llamaba “carta de obligación”. Hoy podríamos considerarlo como un contrato de arrendamiento de servicios, para recoger la aceituna y también la hoja de los morales.

Con relación a los olivos, estos contratos se realizaban en los meses de octubre y noviembre, cuando la aceituna ya ha brotado en el árbol y se puede tasar la cosecha. Esta misión es encomendada a dos “alguaciles” o “apreciadores” nombrados por el propietario, quienes cobraban media arroba por su trabajo.

Contrato para la recogida de la aceituna:

“Juan Roca Alquibz, vezino de Benahaduz, devo e me obligo de dar e pagar çiento e noventa arrobas de azeite bueno e linpio como sale de la almazara, medido dos dedos por encima del agujero de la arroba como es uso y costumbre en Almería, por razón de la azeituna que agora está paresçida en la heredad que dize Quebira, de las monjas en Benahaduz…a mi riesgo y aventura”.

El 27 de julio de 1.528, Luis de Jaén, en nombre del Monastério de Santo Domingo, subarrenda una almazara en Benahadux a Juan Roai y su hijo Sebastián, como era costumbre:

“por un año, ques mientras se empeçase a hazer el azeite hasta que se acabe, en 62 arrobas de azeite bueno de dar y tomar, puestas en la çibdad de Almería, ansí como vamos moliendo e ganando que ansí vos vayáis pagando y en fin de março que sea todo pagado”.

En 1.555 la tiene a censo Francisco Alhax, alguacil, y sus sobrinos, hijos de Luis Alhax, y, según el apeo particular de 1.572, antes de la expulsión la tenía Martín Alhazaraque el Mocho.

En 1.573 tenía Benahaduz 52 fincas entre huertas y olivares, con 1.873 olivos y dos almazaras, una de Alhazaraque el Mocho y otra de Fernando Esase Vargas.

En 1.752 se realiza el Catastro de Ensenada y según éste en Benahadux había 1.178 olivos y “hay en este Lugar cuatro molinos de aceite, el uno propio del dicho don Roque Hernandez, otro de don Luis de Palenzuela, otro de don Pedro Nin de Cardona y de don Juan Francisco Perceval, vecinos todos tres de la ciudad de Almería, que cada uno de los dichos cuatro molinos podrán producir en cada un año doscientos reales de vellón, que corresponden a cuatrocientos en cada guila de dos en dos años”.

En 1.846, Pascual Madoz, en su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus Posesiones de Ultramar no menciona almazaras en Benahadux y de los olivos solo dice que “No hay bosques de ninguna especie, y solo prevalecen olivos, higueras de hoja, las de pala o chumbas y algunos árboles frutales”, lo que hace suponer la poca importancia que tendrían en esas fechas en que irían desapareciendo en favor de la viña y el parral.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  https://benazorin.wordpress.com/2009/01/01/biblioteca/                          

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